Dicen que cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta. Y algo parecido es lo que está sucediendo en la institución policial, pues desde hace dos semanas, fecha en que el jefe de la fuerza, el comisario general Miguel Ceballos, salieron a luz una denuncia por un affaire entre un oficial, una sargento y un jefe, secretario del jefe.
A los días, se sumó otra denuncia de una cadete contra otro jefe, un comisario, al que acusó de acoso sexual. Si esto era poco para demostrar que al subjefe de la fuerza se le van las cosas de las manos, ahora comenzó a correr un video en el que se advierte un violento accionar de varios policías contra unos turistas, a la salida de la “Carpa de las Estrellas”.
En un acto de desesperado por retomar el control, el joven comisario Pablo Vilte, quien surgió de la División de Asunto Jurídicos, por lo que poco y nada sabe de lo que sucede en las calles, planea hacer cambios respecto a la cobertura durante los fines de semanas, en especial, aquellos relacionados a las carpas bailables.
Según los trascendidos, el novato jefe que quedó al mando pretende tener a los policías trabajando más de 12 horas, eliminar los francos de servicios y exigirlos más de la cuenta, una reacción parecida a la del presidente Javier Milei con los gobernadores, tras la reciente derrota en la Cámara de Diputados.
Lo que todos se preguntan es qué pasa que desde el Ministerio de Seguridad no toman cartas en el asunto y envían algún emisario que le dé una master clase al jefe interino, quien parece estar decidido a terminar de estrellarse con el cargo prestado que le cedieron.
Lejos de buscar asesoramiento, según dicen, Vilte apeló a la subordinación férrea y ordenó un silencio de radio, pues sí se dio cuenta que más rápido ocultar que dedicarse a solucionar los conflictos, pero pronto se dará cuenta que, desde hace mucho ya, eso del hermetismo es una fantasía.
Caso contrario nadie se habría enterado del episodio de neto corte sexual que tuvo a un oficial como víctima, quien llegó a la casa de su ex mujer para ver a su hijo, de dos años, se encontró con el amante de la misma en plena acción amorosa.
Brutalidad policial
La escena, propias de las novelas, habría sido solo eso, de no ser por la presencia del menor delante de la fogosa pareja, lo que enardeció al oficial, quien le reclamó al comisario airadamente su accionar, adelantándole que lo denunciaría, pero ello sólo provocó que su ex mujer casi lo matara, pues le apuntó con su arma, aunque luego desistió al ver que el oficial sacó otra arma más poderosa: un teléfono celular con el que comenzó a filmarla.
El comisario, casado él, se marchó raudamente y desapareció de los lugares que solía frecuentar. Según trascendido, el jefe, que se desempeñaba como secretario del jefe de la fuerza, también fue obligado a salir de licencia, aunque se desconoce si está en el mismo destino que Ceballos.
La sobreexposición, sin embargo, no terminó ahí, pues otra denuncia parecida derivó en el parate de otro jefe, un comisario del Operativo Vigía, quien intentó levantarse a una cadete de tercer año, quien lejos de caer seducida, lo denunció y así lo sacó de la acción.
Por último, salió a luz un video en el que un oficial golpea ferozmente a un joven a la salida de la “Carpa de las Estrellas”, frente al Centro de Convenciones. Esto no es todo, pues en la grabación se ve a otro uniformado que por poco no le da en la cabeza a una mujer que acompañaba a la víctima.
En realidad, se detuvo porque alcanzó a ver que estaban siendo filmados, lo que puso en fuga a dos jefes que se acercaban a intervenir, pero terminaron por darse a la fuga, pues no quería quedar retratados por el grupo de turistas que probaron un poco de la brutalidad policial.