SALTA – El cierre del INADI en Salta despertó un sentimiento de alegría en la diputada provincial, Mónica Juárez. Desde sus redes sociales, la parlamentaria publicó un video en donde dejó en claro que nunca creyó que la institución se dedicara a proteger a las disidencias, y mucho menos a las mujeres. Pero esta inusual y desmedida alegría tienen un por qué.
Existe una historia entre Juárez y el INADI que, no tuvo o no le dio la respuesta que ella esperaba. Hace unos años, ella denunció por violencia psicológica a su par en ese entonces, Javier Diez Villa. Se presentó en la institución y no hubo una resolución favorable, ya que nunca se comprobaron las acusaciones en contra del exlegislador.
Por eso es que ahora, enterada del cierre del INADI, Mónica Juárez decidió manifestar su felicidad. Eso sí, cerró su publicación a los comentarios, sabiendo que su mensaje generaría malestar. En su descargo, no dudó en jactarse de que ella siempre tuvo razón al creer que no solucionaba nada, y que sólo funcionaba como un aguantadero político.
“Para los que me quieren, para los que saben cómo soy, quién soy y por qué soy como soy, quiero contarles la cantidad de emociones que tuve hoy. Noticia. Cierran el Inadi. Inadi, lugar donde seguramente quienes tuvieron la idea maravillosa de crearlo. Lo hicieron con total convicción de que realmente había que trabajar para la no discriminación, para que no existe racismo, la discriminación, la xenofobia”, dijo al principio.
“Pero lejos está de lo que es hoy ese Inadi. El Inadi, por ejemplo, hoy encontraron que era una financiera una de sus sedes. La persona que estaba a cargo en su momento del Inadi, en vez de pagarle a su trabajadora de casa particular, le ofreció un puesto de trabajo dentro del Inadi. Sí, mi vida para que vos y yo también se la paguemos”, agregó en otro tramo de sus declaraciones.
Más adelante, celebró que se haya descubierto cuál era el fin real de la institución: “Pero hay algo que hoy dijeron que a mí ya me puso en alerta y me hizo sentir ‘qué mierda’. No estaba sola y había cosas que no solo yo veía, que no estaba tan loca. Esto de que se pagaban favores políticos. O sea, en ese lugar se pagaban favores políticos”.
Ya sobre el final, Juárez cerró su alegría diciendo: “A veces Dios obra de manera inesperada y pone cada cosita en su lugar. Podría hablar desde el ‘te lo dije’ o podría sacar mi lado más… Soy la cobra que se cobra. Pero no. ¿Sabés con qué me voy a quedar hoy? Que hoy ha sido un día donde no solo yo veía evidentemente lo que pasaba”.
“Sino también con esta cuestión básica de que Dios es demasiado grande y siempre obra desde el lugar más inesperado para ejercer la verdadera justicia”, dijo la diputada salteña, con una enorme sonrisa en su rostro.
