SALTA (Redacción) – A tres semanas del fatídico accidente registrado el 17 de marzo pasado, sobre la avenida Paraguay, en el carril sur a norte, a la altura de Coca Cola, el Ministerio Público Fiscal informó oficialmente el deceso de Ruth Tabarcache, la joven de 28 años, oriunda de Formosa, que estaba internada en estado crítico.
Su muerte, se sumó a la de Karen Elizabeth Marín, de 26 años, quien también se hallaba internada el delicado estado desde el día del accidente, en el que murieron Florencia Acosta, de Rosario de la Frontera, Nahuel Digan, de Coronel Luis Burela y Sergio Daniel Veisaga, de esta ciudad.
De esta manera, el número de víctimas fatales ascendió a cinco, cifra que supera por uno el registro de fatalidad más negro que tenía Salta en materia del accidente de tránsito provocados por conductores ebrios, récord que ostentaba Jorge Omar Barrientos, quien el 19 de enero de 2014 causó la muerte de cuatro personas a raíz de un accidente que provocó por manejar alcoholizado.
Ese día, al mediodía, Barrientos conducía un automóvil Fiat Uno por la ruta 51, de norte a sur, a la altura de la localidad de Campo Quijano. Iba a 170 kilómetros por hora, acompañado de su amigo, Mario Alejandro Liendro, quien fue una de las víctimas fatales de aquella jornada trágica.
Barrientos había bebido desde la madrugada, tras lo cual salió con sus amigos en su auto. De Rosario de la Lerma a Campo Quijano, al dique Las Lomitas y desde allí al Río Blanco, en el otro extremo de esa localidad. Allí permaneció hasta horas del mediodía, cuando decidió regresar rumbo al pueblo.
Tras cruzar el puente sobre el río Toro, abordó la ruta 51 a toda velocidad, cuando, de pronto, al hacer una curva previo al camping de Campo Quijano, realizó una mala maniobra, el auto se elevó por el aire, cruzó el alambrado perimetral y fue a dar con una mesa del predio, donde estaban las otras tres víctimas fatales que mató ese día.
Estrellas amarillas
Se trata de los hermanos Ana Belén y Juan Cruz Jurado, a quienes se le sumó Sergio Rodrigo Tapia, otro amigo que el día del hecho, los acompañaba en el camping, lugar que habían elegido para pasar un día de verano junto a otros amigos del barrio Santa Ana.
El grupo había elegido la mesa que está en el vértice formado por el alambrado que da a la ruta el que colinda con el baldío. Tras acomodarse, en un predio que estaba colmado de visitantes y turistas, los jóvenes charlaban mientras preparaban los alimentos, cuando literalmente les cayó un auto del cielo y los aplastó.
Esa mesa, por respeto o temor, jamás fue ocupada por otros visitantes. Ahora, allí se edificó un altar que recuerda a las víctimas que perdieron la vida en el trágico accidente provocado por Barrientos, quien se recuperó a los días del siniestro. En la ruta, en tanto, los familiares dibujaron cuatro estrellas amarillas, símbolo que se pueden ver en calles y rutas donde hubo una muerte por accidente.
Por aquel siniestro, que causó una gran conmoción y dejó en evidencia la necesidad de hacer mejores esfuerzos por concientizar a los conductores, Barrientos fue llevado a juicio por el delito de homicidio simple con dolo eventual, calificación por la que fue condenado el 10 de marzo de 2016.
Recibió una pena de 8 años de prisión, pero a los 6 años quedó en libertad. Para la justicia la sentencia fue histórica, pues se había tomado de una escala de 8 a 25 años de prisión. “Si le hubieran dado la condena máxima, el daño está hecho igual, mis hijos tampoco van a volver del cementerio”, manifestaron en ese entonces los padres de los hermanos Jurado.
Todo lo ejemplificado de dicha condena, sin embargo, se fue al tacho el 17 de marzo pasado, cuando otro conductor, Luciano López, también alcoholizado y al volante de un automóvil Renault Influence, atropelló a diez jóvenes tras hacer una maniobra vial temeraria.
López, según lo reconstruido por las cámaras de video, circulaba de norte a sur con tres acompañantes, cuando a la altura de la rotonda de ingreso al estado Padre Ernesto Martearena, hace un giro en “U” y toma el carril opuesto, de sur a norte.
Encara la avenida a toda velocidad, pero pierde el control del rodado e impacta a un total de diez jóvenes que caminaban por la banquina, lanzándolos por el aire, para luego de hacer un trompo estrellarse contra una palmera, la que arrancó de cuajo.
Además de las cinco víctimas fatales, otros cinco jóvenes aún se recuperan de lesiones sufridas en el accidente. Se trata de Inés Fernández, Romina Barboza, Vanina Albarracin Fernández, Paula Rojas y Fabián Ramos, según lo informado.
El conductor del auto que causó la tragedia, en tanto, no resultó con lesiones de gravedad, aunque sí permanece detenido a la espera de que su proceso llegue a juicio, instancia en la que los familiares ya exteriorizaron la aplicación de una pena de prisión perpetua.