SALTA (Redacción) – Se terminó la celebración de Semana Santa con la misa de ayer. Allí el monseñor Mario Antonio Cargnello brindó una plegaria cargada de contenido social y reclamó a la clase política por la falta de unidad y de acuerdos básicos. Enfatizó en la importancia del acto simbólico que representa la resurrección de Cristo y el valor de la humildad.
Tomando en cuenta el valor del sacrificio, la fuerza y el amor al prójimo como elementos centrales. El Monseñor convocó a los creyentes a construir otra mirada que parta desde la totalidad de la existencia en sí mismo y la importancia de vivir. De tal modo, Cargnello volvió a insistir en la importancia de la unidad y dejar de lado los recelos y disputas entre argentinos.
«Con su sacrificio está vencida la muerte, la de Cristo y la nuestra, porque dios lo resucitó al tercer día, y la clave que vence la muerte, que corre la lápida y permite ver más allá, no solo de las cosas celestiales, sino aprender a valorarnos como resucitados y despegarnos de la vanidad, del éxito y tener plata, porque ahí se baja la vara y se pierde el sentido de la trascendencia», manifestó Cargnello.
Un mensaje destinado a la clase política
En un contexto de fuerte ideologización, disputa por el sentido y de tensión política, el monseñor también le habló a los dirigentes. «Las derechas liberales fueron muy duras al acusar a la iglesia Católica de acusar que frena el progreso, pero no es así. Hay pueblos católicos que son bien desarrollados, pero con un sano sentido de la solidaridad y compartir«, afirmó Cargnello.
De tal modo, lanzó un mensaje que parece estar destinado al Gobierno Nacional y al presidente por sus fuertes críticas en contra del Papa Francisco. En este sentido, señaló que en realidad la fe cristina tiene una gran capacidad de unificar a los pueblos, mientras que la política los sigue dividiendo.
Por último, finalizó su discurso recordando los procesos de independencia en el continente. » Simón Bolívar tenía todo el pensamiento libertario que nacía de la Revolución Francesa y hablaba mal de la iglesia. Ya maduro y después de haber conseguido la libertad hacia la zona de Bolivia el vio que no había fuerza política para unir a los pueblos y acudió a la iglesia», recordó.
«Hoy en nuestro continente se hicieron miles de intentos políticos por unir a la sociedad, pero la Iglesia si mantiene esa unidad entre los 22 países de América Central, el Caribe y América Latina, hablamos un lenguaje común y favorecemos la misma fe, porque la iglesia nace de acá»; concluyó Monseñor Cargnello.
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