Los Orange Wines cautivan sin dudas por su llamativo color, que los hace confundir con tragos de autor o coctáils de algún bar. Pero más allá de eso, llevan consigo una forma de producción muy llamativa y especial, al igual que el Malbec, que gracias a la fermentación de las uvas blancas con sus pieles, que nos permite volver a los primeros tiempos de la vinificación.
Para producir estos Orange Wines, se suelen utilizar almacenadores especiales como vasijas de barro o arcilla, a diferencia de las barricas de madera de los tintos, por ejemplo. Esto sucede porque es un vino que necesita de la neutralidad de su elemento de conservación, que no filtre aromas o texturas y logrando mantener la pureza del terreno en el que fueron extraídos.
La forma de producir Orange Wines varía según la geografía y hasta las tradiciones, ya que es un vino que se remonta a épocas milenarias. En ese tiempo era la única alternativa que había para hacerse; hoy, es una opción que cautiva precisamente para los amantes de la vieja tradición vinera, o le escapan a la intervención externa en la producción y por eso optan por una variedad que prácticamente no está alterada con aromas o sabores especiales.
Otro punto que lo vuelve muy defendido a este vino es su condición sustentable, en estos tiempos de lucha contra el cambio climático. Por sus orígenes donde la tecnología era escasa, la fermentación en ellos es espontánea, y las vasijas almacenadoras que no implican desmontes de madera o productos desechables.

Cómo se logran los Orange Wines
Para hacer los Orange Wines, las pieles de las uvas no quedan separadas del mosto como se hace en los blancos tradicionales, sino que se dejan en él. Así, estos quedan compuestos de levaduras autóctonas de sus propias uvas y de sustancias aromáticas también propias y no impuestas por intervención industrial.
Estos vinos, a diferencia de otros como el Malbec, tienen, entonces, fuerte coloridad, una mayor estructura, menor densidad al ser más suave y por ello menos espeso y alta tanicidad, que le dan su componente más áspero. Las condiciones y cantidades de estos componentes dependerá del tiempo de maceración que haya tenido el mosto con las pieles de las uvas.
Son suaves, al concentrar muchos residuos sólidos que surgen de su producción natural y de un amargor que puede resultar persistente sobretodo si se compara con otros vinos. A veces puede resultar con un poco de gusto salado en algunos casos, y en otros, por la habitual presencia de miel, obtener la dulzura que de ella proviene.
El maridaje de los Orange Wines
Los Orange son ideales para un maridaje con platos de carne o quesos no tan fuertes. No obstante, es uno de los vinos considerados para la “meditación” o la reflexión, por lo que no necesitan combinarse con un plato sino que para muchos la ocasión perfecta es consumirlos solos.
Los sabios, por su parte, dejan siempre un consejo que pocos conocen para disfrutar al máximo a los “Naranjas”. Se trata de utilizar una copa bien grande, incluso un copón, para poder contemplar al máximo su cualidad visual y contemplarlo. Otra opción, para que rinda su componente bien natural, es decantarlo y así sumarle oxígeno.
Tampoco debe desecharse la opción espumosa que brinda frescor en una tarde cálida. Sin dudas es un universo por conocer el de los “Orange Wines”, y por eso va nuestra recomendación final: es un vino hecho a medida de invitar a un trago para una cita, en la que se quiera lucir y cautivar a la o él agasajado, con un estilo que por su color, aroma y sabor es bien particular.