SALTA (Redacción) – Emilio Fayón es primo de la exintendenta de Salta y sobrino de Juan Carlos Romero. Hasta ahí todo bien, pero la situación se agrava por su vinculación con los galpones llenos de alimentos retenidos que pertenecían a la Municipalidad de Salta y que trabajaba con su tio. Sin embargo, según Gustavo Farquharson el senador lo habría limpiado de la lista de empleados suyos.
Justamente, el edil capitalino habló con el medio Aries y aclaró que los productos descubiertos en la finca de Fayón no son la totalidad, sino que hay más. Frente a toda esta situación ya aclaró que realizará un pedido de informe para que se pueda conocer de cuánto es el gasto indebido de los recursos públicos. Así Farquharson apunta fuertemente contra el círculo más íntimo de Bettina Romero.
A su vez, recordó que «en diciembre el intendente denunció este faltante porque en la transición habíamos observado que los galpones contaban con todos esos elementos, que son para utilizarse en emergencias e inundaciones y cuando se asumió ya estaban vacíos», detalló Farquharson. Esa fue la irregularidad que permitió avanzar con la denuncia formal contra Fayón.
Por el momento se encuentra imputado al igual que Andres Nux y señalados como participes necesarios de dicho delito. Aparte se negaron a declarar en la audiencia imputativa. La otra figura pública de gran renombre que está en la misma situación es Silvia Varg, quien ni siquiera se presentó a la audiencia. Se espera que sea llamada nuevamente.

El tío se lavó la mano
Uno esperaría que la Justicia actúe adecuadamente pero cuando ve las vinculaciones familiares podría como perder la esperanza. En especial al ver que Juan Carlos Romero ya «lo limpió» de su lista de empleados del Senado nacional. Una mancha más para el tigre, ¿qué le puede hacer? Costumbre de la política salteña y de las familias del poder.
«Claramente una práctica política que condenamos, porque es necesario llevar transparencia en la administración de los recursos públicos que en la gestión anterior no se hizo», repudió Farquharson. A modo de cierre, remarcó que «la mayoría de las veces estos elementos que se roban nunca aparecen porque son entregados. La magnitud que tiene es por haber sido encontrados en la casa de un funcionario, pero es una parte pequeña de lo que había en los galpones, no su totalidad. Había sillas de ruedas para personas discapacitadas y alimentos que se están por vencer, que ojala se pueden encontrar», concluyó.