SALTA – Lo que estaba previsto que suceda en diciembre del año pasado, como es tradición en la institución policial, se formalizó. Con el rumor ya insostenible, el propio ministro de Seguridad, Marcelo Domínguez fue el encargado de confirmar la salida del comisario general, Miguel Ceballos, como jefe de policía.
Su puesto le había sido prometido al comisario Gustavo Moyano, como sucesor del ex jefe de policía, comisario José Ibarra, para sellar así el cargo en manos de jefes que procedieron de Orán, siendo Marcelo Lami, el más antiguo en esa línea.
Pese a la promesa, Ceballos irrumpió en la sucesión y dejó a Moyano con las manos vacías. No obstante, el ex director de Drogas, en la Unidad Regional de Orán, supo asimilar el golpe y aceptó el cargo de compensación que le dieron al frente de la Dirección de Estrategia Policial.
Con el tiempo, Moyano no se quedó con la sola promesa del cargo, así que hizo una jugada fuerte y saltó a la Secretaría de Seguridad, donde mantuvo su nombre en la mesa a la espera de que la promesa se cumpla, algo que era solo cuestión de tiempo, pues la gestión de Ceballos ya no daba para más.
Entre las acusaciones de supuesta vinculación con la financiera Ríos, seguido de otros escándalos más, en su mayoría por mantener en el cargo a jefes de su “palo” que protagonizaron bochornosos episodios, como el comisario Velez, la salida de Ceballos era inminente.
En los últimos meses, en tanto, se sumaron constantes quejas de aspirantes que son exprimidos laboralmente sin recibir un peso a cambio, cartas de sus madres y otras quejas que pusieron en duda el poder de mando de Ceballos, llevaron a que finalmente Domínguez lograra imponer el recambio.
Otra de las gotas que rebasó el vaso, provino de una denuncia pública realizada hace unos días por el diputado provincial por Rosario de la Frontera, y ex policía, Gustavo Orozco, quien solicitó incluso que la fiscalía lo cite a declarar para así revelar un nido de corrupción en esa ciudad rosarina.
Corrupción policial
El legislador apuntó contra el comisario Manuel Subia, quien habría sido removido al descubrirse supuesto nexos con la comercialización de drogas en boliches de esa ciudad, al parecer, a un nivel escandaloso. Orozco denunció públicamente que Subia estaba utilizando su posición para proteger y promover actividades ilegales en Rosario de la Frontera.
“Es imperativo que el Ministerio Público Fiscal actúe de inmediato y me cite a declarar, ya que tengo información crucial sobre estos hechos”, declaró. Fuentes de Rosario de la Frontera confirmaron la suspensión de Subia.
Tal decisión radicaría en pruebas contundentes que vincularían al comisario con el narcotráfico. Los medios rosarinos, además, ligan este episodio como otro de los reproches que derivaron en la renuncia de Ceballos, quien, según Orozco, debería asumir la responsabilidad de la corrupción desenfrenada en las filas policiales.
En ese marco, se apuntó a un boliche local mencionado por Orozco, el cual sería el epicentro de esta investigación. La hipótesis es que dicho establecimiento no solo servía como punto de venta de drogas, sino también contaba con la protección activa de la policía local.
Según las declaraciones de Orozco, el nombre de Subia habría aparecido en escuchas telefónicas que forman parte de una causa mayor relacionada con el narcotráfico en la región. Estas escuchas implicarían directamente al comisario en actividades ilícitas que van desde la protección de locales nocturnos hasta la facilitación del comercio de estupefacientes.
Casualmente, y en busca de que este nuevo escándalo no cale hondo, Domínguez aceleró para sacarse de encima a Ceballos, cuya salida se formalizó a través de una supuesta decisión del ahora ex jefe de jubilarse para dedicarse a sus “afectos” personales y familiares.
El segundo al mando, el comisario Pablo Viltes, en tanto, fue borrado de plano de la lista de sucesión. El joven jefe policial, con pasado en el área legal, según dijeron desde la cartera de Seguridad, no tiene experiencia de mando y, las veces que pudo hacer la diferencia, desperdició las oportunidades que tuvo, con lo cual el camino quedó allanado para Moyano, quien asoma como nuevo jefe de la policía.