SALTA – El hecho, ocurrido el domingo a la madrugada en el interior del boliche Amnesia, terminó reflejado en una denuncia que, ahora, se encuentra en manos del fiscal penal 2, Ramiro Ramos Ossorio, quien tendrá que investigar si efectivamente uno de los suyos fue víctima de una agresión por parte del mozo del local.
Los protagonistas del incidente, según fuentes judiciales, fueron el auxiliar fiscal Julio Cervantes Romero, quien se desempeña actualmente como mano derecha del fiscal Federico Jovanovics, en la Fiscalía Penal 5. El otro, se trata de Luis Millán, mozo del boliche Amnesia, ubicado en la esquina de las calles Balcarce y Necochea.
El auxiliar fiscal, en su denuncia, aseguró haber sufrida fuertes lesiones en el labio inferior de su boca, rastro del puñetazo que lo tumbó dentro del boliche. También afirmó que su ocasional contrincante empujó a su pareja, quien cayó al suelo y resultó con traumatismo en la región lumbar.
De acuerdo a la denuncia N°3543, radicada en la Comisaría 1, el violento desenlace de este episodio se comenzó a gestar a las 2.30 del domingo, cuando Cervantes Romero y su mujer disfrutaban de unas copas en una mesa del local que, hasta cierta hora, permitiría que algunos de sus clientes permanezcan sentados.
Esa hora, al parecer, se cumplió para el auxiliar fiscal pasadas las 2, ya que de pronto llegó a la mesa el mozo dispuesto a levantarles la mesa y las sillas, o sea, a desalojarlos. La situación, incomoda, por cierto, no se resolvió de la mejor manera, pues el funcionario habría resistido y sacó a relucir un supuesto trato especial pactado con la encargada del local.
A regañadientes, el mozo se marchó con el rabo entre las piernas y score quedó 1 a 0 para la justicia. A los 15 minutos, sin embargo, Millán regresó más decidido, pues la encargada habría desconocido el “arreglo” aludido por el auxiliar, quien seguía con las rondas de tragos.

Segundo round
En su nueva visita, el mozo no anduvo con vuelta y directamente echó manos a una mesa que había al lado de donde estaba sentado el auxiliar fiscal y su mujer, lo que volvió a causar molestia, pues en las mismas habían dejado sus camperas y cartera.
Otra vez, la prepotencia se impuso de ambos lados y el clima ya no estaba para arribar a alguna conciliación. El funcionario alcanzó a agarrar sus pertenencias, a la que le reclamaba por su intención por desalojarlos, circunstancias en la que su mujer intentó sumarse a la queja, pero terminó el suelo como resultados de los empujones que los dos machos se daban, previa a tomarse a golpes.
Al ver a su esposa en el piso, el funcionario salió en su defensa, pero antes de que pudiera reaccionar con algún golpe, el mozo le dio un derechazo que lo tumbó en el mismo lugar que instante antes había aterrizado su mujer. “No me importa un carajo, yo saco todo, a mí no me importa nada, esto es un boliche”, sentenció el mozo, antes de que intervinieran los policías del servicio adicional.
Restaurado el orden, el auxiliar fiscal y su esposa terminaron auxiliados, pero no por la justicia, sino por una ambulancia privada que se los llevo para atender sus heridas. Luego, desfilaron por la comisaría, donde pidieron que se le prohíba al mozo acercarse, en un radio de 200 metros.
En el boliche, en tanto, el empleado logró juntar a varios testigos presenciales del incidente, algunos de los cuales revelaron que Millán se portó correctamente y que el denunciante sacó chapa con su cargo. Entre otras frases que replicaron, dijeron que el funcionario hizo alusión a su poder policiaco: “yo manejo la policía», habría dicho.
Para dirimir la cuestión, el fiscal Ramos Ossorio mandó a pedir las cámaras de video del boliche, como así también pidió a los policías recolectar el relato de los testigos, a fin de poder establecer qué fue lo que sucedió entre el auxiliar y el mozo.