Connect with us

Hola, ¿qué estás buscando?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Salta

La crisis atraviesa el Milagro en Salta y la Iglesia pide clemencia por los más desposeídos

«Pareciera que los argentinos vivimos de terremoto en terremoto, buscando la calma en medio de la tormenta», fue una de las reflexiones que surgió en el Milagro.

SALTA (Redacción) – Esta vez el Milagro se vive en un contexto complejo si se lo mira desde lo económico y lo social. Fiel a su tradición desde la Iglesia no dejaron pasar de largo esta coyuntura y el mensaje del Obispo auxiliar de Orán, Claudio Castricone estuvo cargado de contenido y reflexión.

Sin dejar de reconocer que el pueblo salteño siempre vivió rodeado de fe y fervor popular por el Señor y la Virgen del Milagro, también hay creencias que se vuelven vitales con el pasar de los años. Castricone remarcó que el pueblo salteño creyó siempre que los terremotos físicos cesaron tal cual sucedió en septiembre de 1962. Sobre esto habló en la Misa Estacional – Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz – de este sábado en el segundo día de El Triduo.

«Hoy, con la misma fe, llegamos ante Dios buscando calma para los terremotos que sacuden nuestras vidas», reflexionó. «En este lugar sagrado, ricos y pobres, criollos y originarios, nos encontramos como iguales, unidos por la devoción», manifestó el obispo. «Sin embargo, esa igualdad se desvanece en nuestra vida diaria, donde las desigualdades se sienten como verdaderos terremotos sociales», remarcó.

Como si quisiera discutir con las autoridades nacionales, reflexionó sober la nueva matriz política. «Cuando se habla de crecimiento económico, surge la pregunta: ¿crecimiento para quiénes? Para muchos, la realidad es otra«, expresó. «Los jubilados que apenas sobreviven, los trabajadores que no llegan a fin de mes, y los desempleados que enfrentan el terremoto de la incertidumbre», enfatizó.

Hay muchos tipos de terremotos

En definitiva, el obispo siguió explicando que en realidad existen muchos estilos de terremotos. «Los terremotos de los que perdieron su empleo, de los que tienen trabajo pero no les alcanza, de quienes enfrentan problemas de salud o luchan contra adicciones en su familia. Pareciera que los argentinos vivimos de terremoto en terremoto, buscando la calma en medio de la tormenta«, reflexionó.

«Hoy, venimos ante el Señor con la misma fe que aquellos fieles de 1692, confiando en el poder de Dios para detener los terremotos de nuestras vidas. Renovamos nuestro pacto de fidelidad, diciéndole a Jesús que siempre será nuestro, y nosotros, suyos. Le pedimos, con humildad y devoción, que calme nuestros terremotos, así como lo hizo en el pasado»; finalizó.