ALTA (Redacción) – La peregrinación del Milagro 2024 llegó a su fin. Según reportes oficiales se realizó con total normalidad y sin mayores inconvenientes. Mario Antonio Cargnello pronunció las palabras finales y el gobernador Gustavo Sáenz participó de la homilía junto a miles de salteños que renovaron su pacto de fe con los patronos de Salta.
Al son del repique de las campanas se dio inicio a la procesión que comenzó con la salida de la Cruz Mayor, la Virgen de las Lágrimas, la Virgen del Milagro y el Señor del Milagro. Caminaron hasta la Plaza Central donde el Monseñor Cargnello pronunció sus palabras. Manifestó su preocupación por “la profunda crisis moral que atraviesa nuestra historia y su impacto destructor que golpea todo, especialmente a los más pobres, a los más necesitados”.
Recordó que Jesús es el ejemplo y debe ser imitado. “Somos verdaderamente libres en la medida en que hacemos el bien. El mal nos esclaviza y nos convierte en dañinos para los demás y para nosotros mismos. Dejemos que Cristo libere nuestra libertad de toda atadura”, expresó Cargnello. En tiempos donde prima el egoísmo y el individualismo, remarcó la importancia de la vida en comunidad.
“La persona alcanza su plena y completa realización en la vida social que es una dimensión esencial e ineludible para el hombre. Relacionarnos con los demás es una exigencia de nuestro ser humanos; por eso la convivencia civil y política están basadas en la amistad civil y fraternidad ciudadanas, en el desinterés, el desapego a los bienes materiales para ayudar al otro y en las justas relaciones entre patronos y empleados, entre gobernantes y ciudadanos, entre ricos y pobres”, enfatizó el monseñor.

Dejar la grieta y la confrontación
Al mismo tiempo, expresó su preocupación por la situación de violencia, consternación y desencuentro que se vive en el país. Entonces, Cargnello expresó sus “deseos de justicia y fraternidad en esta hora de la Patria y por apostar a transformar el clima de enfrentamientos que duele y traba la marcha hacia un futuro mejor”. Todo esto debería darse cultivando “relaciones sanas, respetuosas, que permitan un diálogo constructivo mirando el presente y el futuro, sin ideologías reductivas, sin negar las propias equivocaciones y responsabilidades, con capacidad de autocrítica”.
Finalmente, Cargnello remarcó que “los argentinos tenemos derecho a un futuro mejor. Debemos recordar que la autoridad con la que se invistió, no es propiedad nuestra solo un mandato que Dios nos concede por un tiempo y que debemos rendir cuentas al mismo Dios y a nuestros hermanos, sobre todo a los más pobres.No todo está perdido y ustedes lo testimonian estando acá”.