SALTA (Redacción) – Como cada 17 de octubre para los peronistas es un día especial. Gastón Galíndez en su rol de vicepresidente primero del Partido Justicialista juega un papel elemental en todo este contexto. Por eso fue entrevistado por el medio InformateSalta y dio su opinión sobre esta fecha histórica, el día que el pueblo pidió por Juan Domingo Perón.
En primer lugar, respondió a la pregunta de qué es ser peronista en el Siglo XXI. “Es una odisea en base a todo lo que ha pasado en los últimos años con los últimos gobiernos”, expresó Galíndez. Se mostró autocrítico y reconoció que se han confundido los tantos en el último tiempo. “Uno tiene que andar haciendo una traducción de cada una de las medidas que tomaron los distintos gobiernos que en su momento se han dicho peronistas”.
Con respecto a la vigencia del peronismo, el vicepresidente del PJ admitió que siempre es difícil adaptar antiguos conceptos. Sin embargo, hay nociones elementales que siguen teniendo vigencia. “Perón tenía un mensaje ambiental a los pueblos del mundo de la década del 70 que tiene hoy una vigencia. Los conceptos de Perón y del peronismo siguen siendo hoy de vanguardia”, aseguró Galíndez.
Sobre el futuro del movimiento, recordó algo que conversó con Ricardo Quintela, competidor para conducir el PJ Nacional. “Hay que volver a Perón y quien era’, me dice, ‘no, hay que ir hacia Perón‘”, contó Galíndez sobre el intercambio que tuvo. Aseguró que cada día hay más peronistas “porque ante el contraste que te genera este gobierno lo que te queda es la empatía la solidaridad”.

¿El gobierno actual es responsabilidad del peronismo?
También se dio espacio para reflexionar sobre las causas que llevaron al triunfo de Javier Milei. Sobre ello reconoció que hay una generación que se maneja en torno a los fracasos y sus anhelos. No obstante, admitió que “el deterioro de la imagen política tiene es un camino de doble vía primero las macanas que muchos de la política se mandan y se han mandado y segundo también es un modelo de dominación”.
En resumidas palabras, Milei tiene que ver “con fracasos de la política, con fracasos personales y con anhelos de personas que vieron en él una forma de castigar, lo que se hizo mal en la política”. Galíndez comprende que “representó la imagen de responder a una bronca que se había instalado y que la gente buscaba cierto nivel de castigo”.