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Salta

“Dress Code”: De remera y chancletas, el desenfadado protocolo de vestimenta según el intendente Emiliano Durand

Emiliano Durand

SALTA (Por Matilde Serra).- El código no escrito de la política enseña que hay formas y formas de gobernar, y en estos tiempos de disipación moral, este dictado parece haber alcanzado también a la moda de los funcionarios, o más bien de un funcionario: el intendente de la Capital, Emiliano Durand, que tal parece, ha instalado un nuevo modo de presentar su gestión en modo “Vení como te venga en ganas».

Está bien que el hábito puede no hacer al monje, pero tanto en Salta como en la “Gran Manzana”, en determinados niveles de autoridad se utiliza lucir correctamente alineado. Dicen que Emiliano Durand es un revolucionario que ha venido a llevarse puesto hasta el último rincón del protocolo, bueno, puede ser, pero una cosa es ser revolucionario y otra ir en modo indigente. Veamos…, si hubo un revolucionario fue, Fidel Castro, que siempre lució con su uniforme militar impecable o bien de riguroso traje Armani y Rolex, como corresponde a todo zurdo que se precie. El intendente Durand con su “look”, se asemeja más a Ernesto “Che” Guevara en las horas próximas a su fin, cuando no se distinguía el revolucionario de un pordiosero.

Nuestro intendente Emiliano Durand, en su incansable labor de revolucionar hasta el último rincón del protocolo, ha hecho una apuesta fuerte por una estética casual y relajada. Uno pensaría que a izar la bandera o en la solemne procesión del Milagro, se optaría por algo más… ¿representativo? Pero no. Emiliano, fiel a su estilo, aparece de remera holgada y sin mayores complicaciones.

La foto, un déjà vu para muchos

Puede que para algunos la traza de Emiliano Durand les resulte un toque cool, abonando que el tipo es joven, con tendencia a las ideas de Carl Marx, que ni aún él -Marx- llegó a lucir jamás como un chico hallado. Para la aristocrática sociedad de Salta, el aspecto de Durand, les trae el déjà vu de cuando había que recordarle al hijo o sobrino que “la musculosa, aunque quieras, no cuenta como camisa”.

Si el principio más elemental de la vestimenta regia enseña que toda persona impone su autoridad primero con su vestimenta porque, lo mismo que el primer violín en una orquesta da el tono para que todos toquen en ese tono, lo mismo ocurre con la presencia del “primus inter pares”.

Así, si los empleados del Centro Cívico Municipal decidieran seguir el ejemplo de su jefe, la próxima vez que un contribuyente ingrese al lugar, se hallaría en medio de un mar de pareos, mallas floreadas y algunas cavadas y robustos municipales en camiseta deshilachadas y en chancletas. Total… “Si el intendente viene en remera, entonces yo también puedo”.

En los días del verano, cuando la canícula aprieta, los agentes de tránsito, expuestos a la inclemencia del tiempo podrían cambiar esos pantalones oscuros y las camisas con esos chalecos tan calurosos por unos cómodos short, algunos con animaciones de Disney, y por qué no, a la onda mediterránea sin ropa interior. En lugar de esas botas de caña alta, unas chancletas desgastadas luciendo alguna uña encarnada. Total… si el intendente puede, ellos también.

De hecho, sería la aplicación de un principio muy democrático de igualdad e inclusión. ¿O no?

Ahora claro, ¿Por qué el contribuyente debería presenciar este desfile tropical? Porque uno puede ser un tipo de costumbres laxas, pero existe un mínimo de respeto. Si el intendente atiende en su despacho a funcionarios y ciudadanos en un modo tan de entrecasa, sólo faltaría que ponga sus pies sobre el escritorio. La imaginación no resiste la imagen de una reunión de gabinete con funcionarios semidesnudos y mostrando sus pilosidades. Los cavernícolas tenían el tino de cubrirse con una piel, al menos.

La moda desalineada de Emiliano Durand

Esta moda tan desalineada de Durand mueve a pensar que en lugar de conducir el municipio más grande de Salta, está de salida a una playa, quizás la del Río Arenales.

Hay que comprender que la función pública es ante todo, respeto al contribuyente, y no un desfile casual de gimnasio, o un fashion statement disruptivo. Con esta impronta es imposible exigirle al empleado municipal cierta decencia al vestir.

Alguien debería recordarle al intendente que no está en el Club Méditerranée (Que de hecho, así vestido no lo dejarían ingresar), que tampoco es un influencer fitness, sino que se trata de la mayor autoridad comunal. Será joven, hará del desaliño un culto, como quiera, pero debe pensar que en lugar de presentarse al despacho municipal semidesnudo en musculosa, debiera tener un poco de sentido común para lucir algo más adecuado a su función y jerarquía. Alguna forma de vestir. Porque está bien que el CCM tiene forma de un gigantesco Gym, pero el contribuyente no puede llegar a pensar que en lugar de Emiliano Durand, gobierna el municipio, Jack Sparrow, aquel pirata famoso por su ropa desgastada, trenzas enredadas y personalidad caótica y rebelde.

¿Pirata, dijimos?