SALTA (Redacción) – José Miguel Gerala, hijo del intendente Atta Miguel Gerala, quedó detenido ayer tras una serie de allanamientos solicitados por el fiscal general, Eduardo Villalba, en el marco de una investigación por el robo y contrabando de rieles iniciada hace meses, a partir de una denuncia.
Además del hijo de Gerala, también fue detenido otro implicado, de apellido Medina, quien sería otra pieza dentro de una organización que llevaba adelante el robo sistemático de rieles, de distintos tramos de las vías del Ferrocarril General Belgrano, dependiente del Estado Nacional.
En total, y a pedido de la fiscalía, se ejecutaron nueve allanamientos, lo que dejó un saldo de más de 150 rieles secuestrados, cerca de un millón de pesos y varias armas, entre otros elementos de interés para el caso. Entre los lugares, aparecen una finca y una casa del intendente, como así también la vivienda de su hijo, quien fue detenido durante el procedimiento.
Junto al personal de Gendarmería Nacional, también estuvieron presentes agentes de la Dirección Aduanera del Noroeste, quienes verificaron la documentación de los bienes que encontraron en las propiedades allanadas, entre otras tareas por las que fueron convocados.
Las medidas judiciales, autorizadas por el juez federal de Garantías de Orán, Gustavo Montoya, concluyeron a las 15 horas, tras lo cual el hijo del intendente y Medina quedaron alojados en dependencias de Gendarmería Nacional a la espera de la audiencia de imputación, prevista para la jornada de hoy.
La hipótesis
Según lo trascendidos por fuentes judiciales, la investigación tiene al intendente como principal implicado en las maniobras, las cuales consistían en el robo de los rieles para su posterior acopio en distintas propiedades, entre ellas algunas de las que fueron allanadas ayer.
Para el saqueo de los rieles, por tramos y desde distintos parajes del chaco salteño, la organización se valía de los oficios de integrantes de las comunidades aborígenes de la zona, quienes hacían de brazo ejecutor de los robos hormigas. Como prueba de esta modalidad, se hallaron 152 tramos de rieles acopiados, incluso en la finca de Gerala.
El paso siguiente, en tanto, consistía en el traslado de los rieles hasta la frontera con Bolivia, a pocos kilómetros, una tarea que también contaba con la complicidad de las fuerzas de seguridad local, pues el intendente tiene ascendencia total en el municipio.
El último tramo, en tanto, se reducía a la comercialización del botín en territorio boliviano, al precio de chatarra, o bien, para su fundición o reconversión a otros usos. No se descarta que el pago se hacía en dólares, lo que hacía de esta modalidad delictiva, un negocio lucrativo a costado de bienes del patrimonio de todos los argentinos.