SALTA – Es común que se escuche a diario sobre los “trolls”, que por definición se sabe que son personas que administran una o varias cuentas en redes sociales sin revelar su verdadera identidad. Y allí es donde radica la primera diferencia con una persona común que defiende una postura o ideología política. Todos los políticos, entre ellos Gustavo Sáenz, cuentan con uno, dos o más granjas de trolls para que resalten algunos aspectos de su gestión.
Basta con entrar a las publicaciones que el gobernador salteño realiza en sus redes sociales, para darse cuenta que, quienes interactúan allí, no son personas reales sino cuentas creadas para “rellenar” la caja de comentarios que permanece vacía y carente de salteños de carne y hueso.
Para muchos políticos o dirigentes de alto nivel, la utilización de trolls resulta útil, ya que no solo permite mantener cierto status a la hora de revisar la cantidad de followers que posee cada político. Sino también para defender a capa y espada la gestión. Y para esto último es que afloran los de Sáenz.
Sí hay que remarcar que los ejércitos o granjas de trolls que forman parte de la cotidianeidad de Gustavo Sáenz son verdaderamente malos. Desprolijos en todo sentido: cuentas con cero o apenas un seguidor, sin fotos y solo compartiendo actividades que realiza el Jefe de Estado salteño.
¿Quién paga los trolls de Gustavo Sáenz?
A diferencia de los trolls que siguen a Javier Milei, al menos se preocuparon por darle actividad a la cuenta, por el simple hecho de no ser tan obvios. Nada de eso ocurre en la cuenta de Gustavo Sáenz. Ahora, la pregunta que nace a raíz de esto es ¿Cuánto le cuesta a Salta los trolls del gobernador?





