En un contexto económico complejo, varios cambios comenzaron a mostrarse en estos últimos años debido a la cantidad de nuevas formas que existen para pagar. Por esa razón, desde El Intra consultamos a los comerciantes salteños para saber que prefieren: el dinero físico o virtual. Sorpresivamente, varios dieron explicaciones totalmente lógicas que podrían alargar este interesante debate.
Marcelo trabajador de la YPF Jacarandá, ubicada en la avenida Entre Ríos entre Junín y Pedernera, no se mostró muy a favor del pago de los productos con efectivo. «Estamos cobrando mucho con Mercado Pago, Modo de los bancos y también el QR de la App de YPF. Esta forma es más cómoda porque no solamente la plata está valiendo menos, si hablamos del billete, sino que a la gente no le gusta mucho cargar con tantos. Lo otro es más práctico».
Otra voz a favor del dinero virtual es Lucía, trabajadora de una sucursal de una conocida panadería de zona sur. Al consultarle sobre ambas opciones de pago, no dudó y dijo «transferencia y débito». Su razón fue simple, «es que el dinero físico ya no se usa tanto, además que al cambio a veces es difícil darlo. Acá nosotros preferimos opciones de pago que los clientes prefieran, y la mayoría transfiere o paga por apps».
Pero una opinión que se puso en contra de los que están a favor de lo virtual es la de Iván, cajero de Roque García, una popular casa de empandas salteñas. «El efectivo es mejor, porque la mayoría de los proveedores de los insumos para nuestra cocina te piden eso, no les podes transferir nada, además la plata física o virtual sigue valiendo lo mismo». Algo que también añadió fue que si bien, antes los clientes pagaban siempre en efectivo, actualmente aumentó la cantidad de pagos con aplicaciones virtuales. «Son un 50/50», ejemplificó.
El debate sobre el uso de dinero físico o virtual refleja un cambio de hábitos en los consumidores y una adaptación de los comercios a nuevas herramientas tecnológicas. Si bien muchos destacan la practicidad y seguridad de los pagos digitales, otros insisten en la importancia del efectivo para cubrir ciertas necesidades específicas, como la compra de insumos. Esta dualidad muestra cómo ambas formas de pago aún conviven en un contexto económico en constante transformación.