Por un comunicado, las autoridades de la escuela Joaquín Castellanos habían afirmado que el retorno a clases era inminente, y que estaba todo en buenas condiciones, pero los padres de los alumnos, lanzaron otra misiva para explicar que “la mitad de los padres no va a enviar a los chicos al colegio”, según había señalado la madre de uno de los estudiantes a un medio local.
Por esa razón, la comisión de padres emitió un comunicado donde argumentan que no existen las garantías necesarias para resguardar la seguridad física y emocional de los estudiantes tras el incidente que intoxicó a decenas de jóvenes, donde sus vidas corrieron riesgo.
El comunicado señala que “ante el incumplimiento del compromiso asumido para que los estudiantes puedan regresar a clases y tras no tener confirmación del horario de la reunión pactada con Infraestructura, en el ejercicio de nuestra patria potestad se decidió no enviar a los estudiantes a clases, protegiendo su integridad física y psicológica”.
Por otra parte, desde el Ministerio de Educación, a cargo de Cristina Fiore, habían preferido suspender el servicio de gas, al atender posibles causas del incidente. De todas maneras, los padres afirmaron en la carta dirigida al gobierno que «no fue suficiente».
Por último, una madre expresó que si llevó a su hija al colegio, pero que estaba con mucho miedo. Luego aseguró que, junto con otras madres, a dos semanas del hecho, aún esperan respuestas claras de las autoridades, así también una respuesta a la nota que presentaron al supervisor. Además, explicaron que los chicos que fueron, tuvieron que entrar al establecimiento porque «tienen exámenes».