SALTA – A poco más de trece años de la desaparición de María Cash, el 8 de julio de 2011 en esta provincia, en las últimas dos semanas se registró un intenso movimiento de diligencias dirigidas a sabes qué sucedió con la joven diseñadora, por quien aún está vigente una recompensa de 5 millones de pesos para quien aporte datos sobre su paradero.
Entre el 4 y el 15 de noviembre pasado, el juzgado federal 2, a cargo de la jueza Mariela Giménez, llevó adelante numerosas medidas procesales, entre ellas ocho testimoniales de personas que, al momento de la desaparición de la diseñadora, tuvieron alguna relación con el hecho, ya sea directa o indirectamente.
Del resultado de estas diligencias, por un lado, se pudo confirmar la ubicación de la joven en la ruta 34, entre el ex peaje Aunor, el tramo hacia General Güemes, en especial la zona de Palomitas y la gruta de la Difunta Correa, donde Cash habría sido dejada por un camionero que fue la última persona que vio a la joven, el día que desapareció.
Por otra parte, en tanto, se registró un importante avance, en particular el viernes pasado, cuando David Romero, hermano de Héctor, el camionero que trasladó a Cash hasta la Difunta Correa, se presentó ante el juzgado para volver a repetir lo que sabía de la joven diseñadora.
Su testimonio giró en torno a la versión que dio su hermano, quien todavía no fue llamado a declarar. Sucede que, del resultado de estas diligencias, el juzgado, y en especial el fiscal general, Eduardo Villalba, analizan en qué carácter lo hará, cómo testigo o ¿posible imputado?
Cabe señalar que el camionero ya estaba en la mira, pues desde que comenzó la investigación, sus aportes no fueron del todo claro. En una primera versión, indicó que había dejado a María Cash en una finca, denominada El Estanque, pero luego cambió su testimonio y dijo que, en realidad, la joven se bajó en la zona de Palomitas.
Contradicciones
Pero esto no fue todo, pues luego volvió a rectificar sus dichos y aseguró que dejó a Cash en la fruta de la Difunta Correa. Tampoco dijo mucho sobre lo que habló con la joven, es más afirmó que, por casi todo el viaje, no pronunció una palabra.
Curiosamente, su coartada fue apoyada por sus abogados, del estudio Cuellar y asociados, quienes le dieron solvencia a los argumentos de Romero y, de alguna manera, lo sacaron de la lista de sospechoso, o bien, de los primeros puestos.
Nuevas pistas, sin embargo, volvieron a apuntar contra el camionero, a lo que se sumaron otros cuestionamientos, como el de Alejandro Crespín, trabajadores de una gomería a la vera de la ruta, quien puso en dudas de que la joven se haya bajado en la zona de la Difunta Correa y nadie la vio, pues en ese tramo de la ruta siempre hay alguien, así que tuvo que haber sido vista.
Por otra parte, se advirtió que otros testigos, de los citados, tendieron a volver a darle una mano al chofer, lo que no hizo, sorprendentemente, si hermano David, quien declaró el viernes y, sin rodeos, dejó una frase lapidaria que puso al chofer otra vez en aprieto.
“Si se mandó una macana que se haga cargo”, dijo David sobre su hermano, a la vez que aseguró que Héctor fue la última persona que vio a Cash. Con esta frase demasiado sugestiva, el camionero quedó al borde de convertirse en el primero en ser indagado por la desaparición de Cash.
Pero no sería el único, pues fuentes judiciales no descartan citar también a un par de letrados del estudio de Cuellar y Asociados, quienes podrían ser imputados por el delito de falso testimonio, pues habría una serie de inconsistencias en las declaraciones que dieron en su momento sobre la joven diseñadora.
De confirmarse estas pistas, el caso podría tener un vuelco determinante antes de fin de año, lo que generó ya fuertes expectativas en torno a la desaparición de Cash, un misterio que lleva ya más de 13 años sobrevolando en la provincia.