Hace pocos días, los datos recolectados por la Universidad Católica Argentina, determinaron que el porcentaje de la pobreza en Argentina bajó a un 49,9%. Estos datos son a nivel macro, pero el economista Jorge Paz, afirmó que en Salta este número supera ampliamente los datos ofrecidos por dicha institución al llegar al 60%. Un número bastante superior al estimado.
Paz dialogó con el medio Aries FM y explicó que cuando la UCA habla del 49,9%, esta cifra real podría estar entre el 47% y 51%, según sus estimaciones. A su vez, el profesional argumentó que su conclusión se debe al reporte del 53% que anteriormente escatimó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en un informe de hace pocos meses.
Por otro lado, el economista sentenció que los índices expresados no forman parte de una mejora significativa dentro de la sociedad argentina. «Un 50% significa que la mitad de la población está en situación de pobreza. No es una cifra para festejar, especialmente cuando sabemos que fluctúa por factores estacionales, como el pago de aguinaldos”, comentó.
Las cifras en Salta son preocupantes, una de las provincias con mayor índice de trabajadores informales, según proyecciones basadas en los datos del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (IELDE). Por otra parte, Paz prefirió esperar los números oficiales del INDEC para conocer la realidad nacional, tras el primer año de Javier Milei al mando de la presidencia.
“Las cifras privadas como las de la UCA son útiles, pero no tienen el mismo rigor que los datos oficiales, que son los reconocidos internacionalmente”, afirmó. Mediante dicha posición, Paz pidió enfocarse en políticas públicas para que en ellas busque atender a las desigualdades estructurales, y en donde se hizo un especial énfasis al interior de la Provincia, donde los niveles de pobreza son complejos.
Por último, el profesional reafirmó que más allá de cambios dentro de los números, tanto positivos como negativos, se debería enfrentar más aguerridamente a esta problemática, ya que varios de estos datos son inadmisibles para un país con las capacidades productivas y sociales como los que tiene Argentina.