Por Diego Nofal, Coordinador de Multimedia y Contenido de El Intra – Desde que Emiliano Durand asumió al frente del municipio de Salta nada mejoró. De hecho lo único que hizo hasta ahora fue romper, paulatinamente, algunas de las obras que realizó Bettina Romero. Hasta ahora la gestión del jefe comunal son muchos videos en internet y pocas soluciones para los vecinos. De hecho, ninguna solución para el vecino.
Las lluvias son siempre el primer desafío de una gestión municipal capitalina. Desafío que el actual intendente no logró superar, las primeras lluvias moderadas mostraron que los Reels de Instagran de Durand y los cursos de cuadros para selfies que dicta la Municipalidad, no sirven para resolver los problemas genuinos de los salteños.
La basura que se acumula en las calles ya forma parte del paisaje capitalino. Las esquinas y cada pequeño descampado se vuelve un micro basural ante la apática mirada del municipio. Esa es la principal causa de las inundaciones urbanas que la ciudad sufre cada vez que una lluvia, más o menos copiosa, se precipita sobre la ciudad.
También se quitaron las ciclovías o bicisendas. Apenas asumieron y contradiciendo cualquier tipo de tendencia mundial, el municipio decidió favorecer el tránsito automotor quitando lugares de desplazamiento exclusivo para bicicletas. ¿Qué se consiguió con esto? Qué ahora los autores estacionen dónde antes estaban las ciclovías y el tránsito siga siendo igual de enmarañado.
Se abandonaron las Paradas Seguras que se habían inaugurado durante la gestión de Bettina Romero, no se avanzó con la colocación de botones antipánico que iba a ser la segunda etapa de las Paradas Seguras. Es decir que la gestión de Durand, hasta ahora solo se trató de sacar todo aquello que recuerde que el anterior gobierno municipal sí hacía cosas por los salteños.
Las calles son un desastre. El bacheo que es una obra fundamental para el ejido urbano dejó de hacerse. Las calles son una trampa mortal, literalmente, para los motociclistas. Arterias céntricas destruidas y abandonadas, llamando a la desgracia. Porque un día de estos, un ciclista o un motociclista no va a lograr esquivar los gigantescos baches que “adornan” las calles salteñas y va a sufrir un accidente grave.
¿Qué podemos atribuirle al actual intendente? Un poco de maquillaje urbano, las sendas peatonales bien pintadas, la instalación de algunos reductores de velocidad y una gestión pensada para las 15 cuadras que rodean a la plaza 9 de Julio. Porque hasta ahora los barrios más alejados no han visto ni un latido del corazón que adorna el logo municipal.
¿Por qué ocurre esto? ¿El tan mentado “no hay plata” de Javier Milei llegó a la ciudad? Pues no. Porque, de hecho, los impuestos en la capital salteña se han quintuplicado, mientras que los salarios de los empleados municipales, que representan el principal gasto de gestión, han tenido un magro aumento este año.
¿Dónde fue el dinero del impuestazo municipal? ¿Qué obra de magnitud justifica haber quintuplicado los impuestos a los vecinos? Hasta ahora son dos preguntas sin respuesta, mientras la caja municipal engorda, los vecinos siguen esquivando baches y esperando colectivos en esquinas oscuras e inseguras.