SALTA – (Por Diego Nofal) Hace, poco más, de 90 días y con la intención de acercarse a la radicalizadas ideas del presidente Javier Milei, el Gobernador de la provincia anunció con bombos y platillos que se dejaría de atender en los hospitales salteños a los inmigrantes bolivianos y a todo aquel que no tuviera residencia en la provincia de Salta. De acuerdo con lo que había señalado el mandatario, esto mejoraría sensiblemente la atención para los salteños.
Pero, con el paso de los días y con los inmigrantes de la comunidad boliviana fuera del sistema de salud vernáculo, las cosas parecen no haber cambiado ni un poco. En la capital provincial los hospitales se ven desbordados de pacientes que llegan para atenderse por distintas patologías. Los fines de semana las guardias médicas de todos los nosocomios se ven desbordadas por la falta de infraestructura y de profesionales.
Pero lo que hoy se vio en la provincia de Salta fue, directamente, inhumano y digno de una denuncia en los tribunales penales internacionales. El maltrato y la desidia del Ministerio de Salud por el bienestar de la población en general, y de las las personas enfermas, en particular del interior de la provincia de Salta, es cada vez mayor y casi criminal. Los hospitales de Orán y Tartagal no han mejorado en nada su atención nada ha cambiado desde que no se atienden a los inmigrantes.
Antes de las medidas xenófobas anunciadas por el Gobierno, si un salteño necesitaba atenderse en un hospital de la zona norte provincial, debía ir en horas de la madrugada para rogar conseguir un turno para tratarse con un especialista. Ahora que los inmigrantes ya no son atendidos ¿la situación ha cambiado? Vamos a spoilearles el final de la historia. No solo sigue siendo igual, sino que parece haber empeorado gravemente.
Hoy se vio una imagen terriblemente desgarradora, a las 3 de la mañana en horario donde la mayoría de las personas estaban durmiendo, en el hospital de Tartagal que, es importante insistir, ya no recibe inmigrantes bolivianos para su atención, había una cola de varios metros. Pero para empeorar la situación una copiosa lluvia caía sobre la ciudad norteña entre quienes esperaban para ser atendidos o para intentar conseguir un turno de atención, había una mujer embarazada a la que los miembros del hospital ni siquiera le habían brindado una silla.
El Alambrado Gustavo Sáenz
Así, bajo la lluvia, esperan hoy los salteños por un poco de salud, que es un derecho inalienable establecido en la Constitución nacional. Esto demuestra una vez que los discursos y los chivos expiatorios no sirven para mejorar nada, son apenas el maquillaje de una situación que solo parece empeorar. Esto demuestra que el alambrado Gustavo Sáenz tan promocionado por el gobierno provincial y nacional tampoco servirá para nada.
#Salta Tartagal, Salteños sin salud publica
— Daniel Diaz Muñoz (@danieldiazz) February 18, 2025
03:00 hs. Hospital Juan Domingo Peron, la gente mojandose haciendo fila por un turno para un medico Endocrinologo que viene de salta Capital. Una vergüenza hay mujeres embarazada@GobiernoSalta
𝐇𝐞𝐜𝐡𝐨𝐬 𝐧𝐨, 𝐩𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 pic.twitter.com/vxD4sqk9du