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Policiales

Caso Monges: preocupación en espacios de poder por el nuevo rumbo que tendría el caso

En la publicación de la sentencia que condenó a prisión perpetua a los hermanos Bejarano por el crimen del asesor político, los jueces promovieron que la fiscalía siga con la investigación siga hasta dar con todos los implicados en el homicidio.

Darío Monges

SALTA – Después de un año que puso a ciertos funcionario del área de seguridad del gobierno con los pelos de puntas por el día a día del juicio seguida a los hermanos Roberto y Santiago Bejarano por el homicidio del asesor político, Darío Esteban Monges, principalmente por una serie de videos en los que la víctima se iba de boca con un capo narco del norte, que salpicó al actual gobierno, se esperaba que el caso quedará sepultado con la condena, pero no fue así.

Resulta que, el viernes pasado al dar a conocer los fundamentos de su fallo, dictado el 19 de diciembre del año pasado, los jueces Marta Snopek, Federico Díaz y Marcelo Juárez Almaraz sorprendieron al no dar por cerrado el caso, pues instaron a que la fiscalía siga con la investigación hasta llegar a dar con todos los implicados en el brutal crimen, descubierto el 3 de septiembre del 2022, cuando vecinos del barrio El Círculo hallaron el cuerpo acribillado de Monges dentro de su camioneta, estacionada frente a un templo evangélico.

Por este crimen, la justicia provincial inició la investigación penal, pero luego, al surgir sospecha de que un ex funcionario del área de Seguridad, designado por el gobernador, Gustavo Sáenz y también por la ex intendenta, Bettina Romero, se deshicieron del caso enviándolo por incompetencia a la justicia federal.

Fue así como la Procuraduría de Narcocriminalidad del NOA, a cargo del fiscal general, Eduardo Villalba, tomó la posta del caso y llevo a juicio a los hermanos Bejarano y a su padre, Catalino, quien al final del debate, resultó absuelto, algo que la misma fiscalía ya presumía.

El juicio se desarrolló desde el 25 de julio hasta el 19 de diciembre del 2024, fecha en que se dio a conocer la condena de prisión perpetua para los dos hermanos, los que ya cumplen esa pena el complejo penitenciario federal de General Güemes, en el que pasaran 35 años para recién poder pedir la libertad condicional, algo que los mismos jueces dejaron expreso en el fallo.

Para el tribunal no hubo dudas de que los Bejarano, el 3 de septiembre del 2022, se encontraron con Darío Monges, pues eran socios en la venta de drogas al menudeo en la zona norte de la ciudad, siendo el rol de Monges el de proveedor de marihuana, mientras que los acusados, se encargaban de la reventa.

Desavenencias

Pero como en toda sociedad, surgieron inconvenientes y uno de ellos, podría decirse insalvable, pues se trataba del faltante de 15 kilos de marihuana, droga que motivo constante reclamos por parte de Monges a los Bejarano, quienes, al parecer, no se movían del todo solos, pues estarían vinculados a otros implicados.

Lo cierto es que, en el juicio, se demostró la relación de la víctima con los acusados y con la droga, la cual Monges trasladaba desde el norte provincial a partir de sus contactos con el gobierno provincial, el que le habría facilitado permisos para que, en plena pandemia del COVID-19, pudiera viajar por todo el interior sin que nadie lo parara, o bien, le general algún problema.

En su teoría del caso, Monges, incluso con Roberto Bejarano, realizaban esta clase de viajes, llevando dinero en dólares a la frontera, donde se proveían de droga y volvía con esa sustancia, lo que lograban gracias a los permisos que, según lo expuesto en el juicio, eran conseguidos por el ex secretario de Seguridad, el abogado Benjamín Cruz.

Este nombre sobrevoló todo el juicio, pues se trataba del vínculo de narcos con el gobierno provincial, dada la función que cumplía. Esta vinculación no sólo surgió de los dichos de los acusados y de un testigo de identidad reservada, sino también se hizo público, en junio de ese año, cuando se conoció que Monges, con uno de esos permisos, logró ingresar como abogado al penal de Orán y se entrevisto con Oscar Díaz, un sicario que recientemente había sido detenido en Bolivia. La visita del entonces asesor tenía como objetivo sacarle plata al detenido a cambio de ciertos favores, como visitas y otras comodidades, claro que, por ello, Monges le pidió 100 mil dólares.

En una de las audiencias, un investigador del CIF mencionó que, durante esa visita al penal de Orán, Monges le enviaba mensajes Cruz, a modo de reporte, con lo cual quedó evidente la hipótesis de que el ex funcionario era el autor intelectual de aquella maniobra dirigida a favorecer al sicario a cambio de una buena suma de dinero.

Pero esto no fue todo, pues la fiscalía exhibió una serie de videos, en los que la víctima se entrevistó con Cristián Palavecino, otro capo narco del norte.  

Palavecino

La exhibición de los videos puso a Salta en los principales portales informativos del país, lo que no significó la mejor propaganda, peor aún si se tenía en cuenta que, en esos videos, el capo narco hacía alusión a ciertas negociaciones con referentes del gobierno, siendo Cruz el principal sospechoso.

En su fallo, los jueces le dieron crédito a la teoría de la fiscalía respecto a la responsabilidad penal de los hermanos Bejarano en el crimen de Monges, pero, a la vez, también reconocieron que aún faltaba mucho por investigar para terminar de cerrar el delito y, sobre todo, al resto de los implicados.

Todas estas circunstancias que se trajeron al juicio, y que postula la defensa como líneas de investigación truncadas o cerradas, no se desconocen. Pero al mismo tiempo, hay que decir que no le restan fuerza a los elementos de prueba de cargo contra David y Santiago Bejarano. El accionar de las otras personas que se mencionó y trajo la fiscalía como prueba, corren por cuenta de esta última seguir investigando, no ocupa a este Tribunal en esta oportunidad y en esta causa más que sólo mencionarlo para dar respuesta los planteos de la defensa”, dijeron los jueces.

De esta manera, la investigación cobró más vida que nunca, pues los jueces hacen alusión a la participación de “otras personas” en el crimen de Monges, o sea, que se refieren no sólo a otros supuestos autores materiales, sino también a quien dio la orden de matarlo.

Obviamente, el nombre de Cruz volvió a cobrar sentido y ahora es más apuntado que nunca, por lo que se espera que la investigación avance para disipar esa duda, o bien, determinar si existieron otros implicados en la autoría intelectual de este brutal asesinato que tiene todos los ribetes de ser un crimen narco.

Dicho esto, la preocupación regresó y con mayor fuerza a ciertos operadores de espacios de poder y especialistas en materia de seguridad, los que ya comenzaron a moverse para ver la manera de impermeabilizar a los funcionarios que tuvieron vínculos estrechos con Cruz, presidente del partido político que llevo al gobierno nada menos que a Sáenz.

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