SALTA – En un reciente fallo, del viernes pasado, la Sala II del Tribunal de Juicio, rechazó un pedido de la defensa de José Eduardo “J” Figueroa para que su cliente pase, al menos, 15 días en su casa ubicada en el barrio privado El Tipal, fundado por su padre.
Figueroa, como se sabe, permanece privado de su libertad desde el 4 de agosto del 2023, tras matar a su esposa, Mercedes Kvedaras, en un violento episodio que tuvo como escenario la casa que ambos ocupaban en el mismo country, al que ahora, el joven homicida quería volver para tener unas vacaciones del encierro que padece en el penal de Villa Las Rosas, a la espera de su juicio.
El crimen de Kvedaras que, a su manera “Jota” reconoció, causó una gran conmoción en Salta y fue noticia nacional, en especial, por la violencia ejercida por el asesino, quien golpeó a la víctima y luego la asfixió de manera manual, tras lo cual intentó quitarse la vida, pero las lesiones auto infringidas apenas si le demandaron unos días de reposo.
A casi un año y medio del brutal asesinato de su mujer, Figueroa, tal vez cansado de la vida tras los muros de piedra de “la redonda”, comenzó a buscar algunos beneficios. El primero que intentó, para dilatar la realización del juicio que podría terminar con una condena de prisión perpetua, fue evitar que el debate se lleve adelante por la vía de la oralidad.
Lo hizo el 25 de febrero, a través de un recurso ante la Corte de Justicia, luego de que la Sala II de Juicio se lo rechazara. La Corte, lejos de acoger el planteo, lo rechazó y dejó la causa lista para que el juez Ángel Logarte avance con la programación del debate.
Arresto domiciliario
En un segundo pedido, la defensa interpuso un pedido de arresto domiciliario por quince días, a fin de que “Jota” se termine de recuperar de una cirugía en su tobillo izquierdo, a raíz de una lesión sufrida dentro del penal, aunque no está muy claro en qué circunstancias se lesionó.
Según su relato, sufrió un traumatismo y esguince brusco de tobillo izquierdo, en las instalaciones del penal, produciéndole una impotencia funcional aguda, lo que derivó en una intervención quirúrgica practicada en una clínica de alta complejidad del barrio Tres Cerritos.
Al respecto, y para tener una percepción más completa de la lesión, el juez Longarte citó al médico cirujano que lo operó, Se trata de Andrés Jerez, quien faltó a la audiencia, aunque luego sostuvo que se debió a una apretada agenda médica con otras cirugías ya programadas.
No obstante, presentó un informe en el que refirió que “operó a José Eduardo Figueroa por una fractura de tobillo. Manifestó que, al paciente, se le puso una placa con tomillos y dos arpones en el lado interno del tobillo, en el maleolo interno”.
Dijo que lo operó en el Hospital Privado Tres Cerritos y que la herida requería de un tiempo de curación de quince días hasta su cicatrización, luego en 40, 45 días debe comenzar terapia de apoyo, hasta los 60 días que podrá caminar perfectamente.
En cuanto a si el posoperatorio se puede llevar en el penal, dijo desconocer la unidad carcelaria y las condiciones sanitarias de esa Institución. No obstante, sugirió que el control que prescribió “es por si se mancha la herida. Si se ve que la herida está con mucha sangre, solo hay que cambiar la venda”- Indicó que a Figueroa “se le hizo un tratamiento con antibióticos durante los dos días en que estuvo internado post cirugía, por lo cual estuvo bien cubierto y que “no hay riesgo de infección. La herida está bien y registra “buena evolución”.
Informe negativo
En contrapartida, el juez ordenó un segundo informe por parte de Benjamín Ruiz de Los Llanos, jefe del Servicio Médico Forense del Poder Judicial de Salta, así poder contar con otra opinión antes de resolver si correspondía o no acceder al pedido defensivo.
Para ello, el doctor se hizo presente en los consultorios médicos del Servicio de Sanidad de la Unidad Carcelaria 1 a los fines de dar cumplimiento a lo solicitado por este tribunal. “En el postoperatorio se le coloca un vendaje y una bota Walker de férula para su inmovilización”, explicó respecto al cuidado de la herida.
Mencionó que los signos vitales de Figueroa “se encuentran dentro de parámetros normales, compensado clínica y hemodinámicamente”. En materia de conclusiones, en tanto, reveló que “el interno penado José Eduardo Figueroa puede continuar alojado en la Unidad en la que se encuentra, ya que a la fecha solo debe realizar reposo y analgésicos según necesidad”. Recomendó que se siga con las consultas ambulatorias al Servicio de Traumatología con su médico tratante, con el fin de llevar un control evolutivo pos operatorio.
“Que atento a las conclusiones del médico forense y a las manifestaciones vertidas por médico que realizó la intervención quirúrgica, surge que no existe impedimento alguno para que el post operatorio del interno puede desarrollarse en la UC1, debiéndose cumplimentar con el cuidado correspondiente respecto al reposo y tratamiento médico necesario”, sostuvo el juez Longarte, quien así le cerró la puerta a Figueroa, quien ya hacía planes para los 15 días de sol y pileta, en el country de papá.