SALTA – La realidad de las comunidades indígenas que viven en Salta, y sobreviven a los embates de la naturaleza y el abandono del Estado, no están conformes con la ayuda que el Gobierno de Salta brindó. Desde el Ministerio de Desarrollo Social se comunicó la finalización de la ayuda comunitaria, pero hay comunidades que decidieron salir a cortar rutas para llamar la atención de los funcionarios de Salta.
Los módulos focalizados que se repartieron en las comunidades, no alcanzaron a cubrir las problemáticas reales de los habitantes. En La Puntana, por ejemplo, decidieron salir a la ruta. Cansados de ser ignorados por el Estado, considerando que, lo que recibieron por las inundaciones, es pan para hoy y hambre para mañana.
Los caminos siguen siendo pésimos, en mal estado. Hay comunidades que no tienen luz, otras que no tienen agua. Otras tantas que no tienen ninguna de las dos. Las inundaciones dejaron en evidencia cómo los originarios viven olvidados por el gobierno de Gustavo Sáenz, que, ante una desgracia como la que ocurrió con los desbordes de los ríos, no solo no cuentan con las herramientas para ayudarlos, sino que no lo hacen hace años.
En el video que se deja más abajo, se escucha como uno de los manifestantes pide que alguien vaya a ayudarlos, pero de verdad. No que se reparta una bolsa con comida, se saquen una foto y se vayan. Mucho menos en un año electoral. La gente, más allá de las elecciones, vive todos los días del año.
Aunque poco se le puede llamar vida a un lugar en el que no se tiene lo mínimo indispensable para vivir. Las comunidades originarias viven al margen de todo. Privados de educación, salud, luz, agua. Salvo cuando sufren una tragedia como el desborde de los ríos, ahí aparece los políticos, listos para la foto, abrazando niños, besando adultos mayores. Y luego, la nada misma.