SALTA – Pasan los días y los padres de los alumnos de la escuela Joaquín Castellanos no cesan con sus reclamos. Desde la semana pasada piden que la ministra Cristina Fiore se haga presente en el establecimiento para que, ella misma, pueda ver el mal estado de la escuela. Piden una solución rápida, ya que la educación de más de mil estudiantes está en juego.
La escuela amaneció con carteles pegados en contra de la ministra Cristina Fiore. Es que, desde noviembre, cuando los alumnos se intoxicaron por una fuga de gas que los padres vienen tolerando las mentiras y maniobras evasivas por parte de la funcionaria y su gabinete. Las promesas ya no tienen sustento, y los padres están hartos.
“Se nos prometió, prometió y reprometió, y mirá la fecha que estamos. No se hizo nada”, expresó la semana pasada una mujer, dejando en evidencia que, en Salta, las promesas no se cumplen. “Están tomando clase en aulas donde tienen que juntar dos o tres cursos porque no tienen espacio”.
Mientras los días pasan, los chicos de la escuela Joaquín Castellanos, tienen clases en espacios compartidos, y turnándose para usar los baños. Sin dudas un enorme retroceso para la educación salteña que, desde hace años dejó de ocupar los primeros puestos del ranking de excelencia académica.


