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Calles de Salta

Las calles de Salta: Juan Galo de Lavalle

Calle de la ciudad ubicada en planos.

Juan Galo de Lavalle


SALTA.- (Ricardo Federico Mena) Juan Galo de Lavalle, nació en la ciudad de Buenos Aires. Fueron sus padres don Manuel José de Lavalle y Mercedes González Bordillo. El 31 de agosto de 1812, nuestro biografiado presenta su solicitud para ingresar al cuerpo de Granaderos a Caballo. En su nota dirigida al Sr. Sub. Inspector de Caballería dice:

“Don Juan Galo de Lavalle, hijo legítimo de don Manuel José de Lavalle y de doña Mercedes González, según lo acredita su adjunta fe de bautismo (…) que uniendo sus deseos a los de su padre, aspira a seguir la distinguida carrera militar en el escuadrón de Granaderos de Caballería (…) suplica a Vd. se digne concederle una plaza de cadete en el citado escuadrón” (…)

La solicitud, fue presentada a San Martín, quien la resuelve favorablemente, pasando luego a informe de Balcarce.

En el año de 1814, pasó con el grado de teniente, al sitio de Montevideo, a las órdenes del General Alvear. En el año 1815, luchó contra Artigas y, al mando de Dorrego, fue derrotado en Guayabos.

Participó en la campaña de Chile, cuando en 1816 entra al Ejército de Los Andes, comandado por el célebre General San Martín. Cruzó la cordillera y mientras el Comandante Necochea, batía a Quintanilla en el cerro de Las Coimas, el Teniente Lavalle con un reducido grupo de granaderos, estimado según algunos autores en 25, y según otros con algunos más, hacía pedazos al Comandante de San Felipe, que con 100 veteranos, más los milicianos del Aconcagua, salían al encuentro del ingeniero Arcos, en Achupallas. Estos hechos desconcertaron a Marcó, que viéndose batido en todas partes, perdía así su arrogancia.

En la batalla de Chacabuco, coronó la empresa, y fue esta batalla, la primera que se librara fuera de las fronteras de la patria, donde Lavalle sirvió a las órdenes del Comandante Necochea. Por su brillante actuación, mereció el ascenso a Capitán. Lavalle al mando de cien granaderos a caballo fue el centinela de la expedición, luchando sin descanso en el cumplimiento de su misión.

Con O’Higgins, intervino en la toma de los fuertes Arauco, siendo rechazado, al asaltar la fortificación de Talcahuano. Participó de los combates en Cancha Rayada y Maipú, por lo cual fue condecorado en premio a su comportamiento en los combates.

Con el grado de Capitán, participó de la campaña al Perú, participando de las victorias de Pisco, Nazca y Cangallo. En Nazca, Lavalle con 80 granaderos derrota a 600 españoles, matando a 60 y tomando 86 prisioneros y más de trescientos fusiles, infundiendo terror a las filas enemigas, que desde ese momento, miraron con más respeto a las huestes libertadoras.

Achupallas, tanto como Nazca, guardaban la misma proporción, ya que en el primero de los casos luchan 25 granaderos, derrotando a 200 realistas aproximadamente, y en el segundo caso, 80 granaderos, vencen a 600 realistas. El 20 a las 9 de la noche estaban sobre la retaguardia del enemigo, el que acababa de salir de Jauja. Subían precipitadamente una cuesta muy empinada y difícil, pero el ya Mayor Lavalle, sable en mano luchó con tal denuedo que pronto hicieron 20 prisioneros, más cuatro oficiales y 80 hombres muertos en el combate. Triunfó sobre los españoles, como decíamos en Jauja y también en Pasco, acciones estas por los que fue nuevamente condecorado. Igual ardor puso en la batalla de Pichincha.

Participó de la campaña libertadora en Ecuador, donde el combate de Riobamba, merece situarse entre los más memorables de la campaña de liberación de los pueblos, sometidos a la dominación española. Con 96 granaderos destrozó una fuerza de 400 hombres entre los que se encontraban los más aguerridas tropas del rey. El jefe español, rehace sus cuadros y vuelve a la carga, pero cuando van a llegar, como a cien pasos, Lavalle ordena volver sobre la marcha, para cargar sobre el centro de los escuadrones. Entonces huyen sin saber qué hacer, en todas direcciones sin atinar a ninguna acción.

Regresó a Lima donde recibió premios y honores diversos. En 1823, pasó a la campaña de Puertos Intermedios, a las órdenes del General Alvarado, y a pesar de los reveses, Lavalle logró causar enormes pérdidas a los realistas. Por desinteligencias con Bolívar, regresó a Buenos Aires en 1823, separándose del ejército.

Ya de vuelta en Buenos Aires, partió en comisión hacia la ciudad de Mendoza, para sumir como gobernador al ser derrocado su titular José Albino Gutiérrez. Ocupó diversos cargos militares en el interior de la provincia de Buenos Aires. Participó en la guerra contra el Brasil y recuperó su estatura de guerrero bravo, en las acciones de Bacacay, Ituzaingó, Camacuá, Yerbal y Yaguarón. Aquí nuevamente fue herido y condecorado.

La paz con el Imperio lo sumió en un gran descontento, pues lo que se había ganado en la guerra se perdió en la mesa de negociaciones. Encabezó en el año 1828 una revolución que derrocó al entonces gobernador Manuel Dorrego, haciéndolo fusilar sin juicio previo. Se tejieron alrededor de este hecho numerosas intrigas. Fue vencido en la batalla de Puente de Márquez, y debió pactar con Rosas. Emigró a Montevideo. Participó durante seis años, es decir desde 1832 a 1838 en las luchas entre Fructuoso Rivera y Oribe, para luego de ello regresar al país, donde decidió enfrentar al poderoso Juan Manuel de Rosas. No pudo sostenerse en Entre Ríos y Corrientes; entonces invadió la provincia de Buenos Aires. Desembarcó en San Pedro y combatió en Arroyo del Tala, para luego retirarse hacia la ciudad de Santa Fe, a la que pronto debió evacuar.

En Córdoba pensó en reunirse con Lamadrid que comandaba las huestes de la famosa Liga del Norte, contra la hegemonía rosista, pero en el año de 1840 fue derrotado por las fuerzas de Oribe en el Quebracho Herrado. La campaña militar de Lavalle entró en el ocaso, para culminar en la batalla de Famailla, donde definitivamente fue derrotado. Corría el mes de septiembre de un día 19, del año 1841. Durante su marcha hacia el norte, más precisamente en la ciudad de Jujuy, una partida de federales lo ultimó, un 9 de octubre de 1841. Sus restos fueron llevados por sus soldados hacia Potosí, donde fueron enterrados, para luego en el año 1861, ser repatriados en medio de grandes honores. Fue casado con doña Dolores Correa.

Dr. Ricardo Federico Mena
para El Intransigente

Currículum abreviado

El Dr. Mena- Martínez Castro es odontólogo y ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo acerca de variadas materias: Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires, entre ellas Centro de Estudios Históricos y Genealógicos Gens Nostra de Buenos Aires, Miembro correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Fundador del Centro de Investigaciones Genealógicos de la Provincia de Salta, Miembro correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro de los Institutos Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta, etc. Es autor de importantes trabajos dentro del cancionero popular. Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales en su quehacer, entre los que se encuentran, el Primer Premio de Novela en el año 2000, etc. Colabora con EL INTRANSIGENTE en su columna “Las Calles de Salta y sus Nombres”.















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