SALTA – La provincia de Salta renovó este domingo la mitad de sus legisladores y concejales en unos comicios donde los candidatos del oficialismo de Gustavo Sáenz dominaron la escena. Pero el proceso quedó opacado por denuncias de persecución judicial a críticos y una polémica protagonizada por el diputado nacional opositor Emiliano Estrada, quien expuso en redes sociales un presunto acto de parcialidad estatal que calificó de «escandaloso». Las elecciones se celebraron en medio de reclamos por el gasto de USD 8 millones en voto electrónico, en una provincia con carencias históricas en servicios básicos.
La chispa que encendió la controversia fue un video difundido por Estrada en X (ex Twitter), donde el secretario Electoral de Salta, figura clave en la organización de los comicios, apareció en televisión local, un día antes de la veda electoral, enseñando a votar únicamente por las listas del oficialismo. «Es el equivalente a que viéramos a Servini de Cubría enseñando a votar a Lospenato en TN», comparó el diputado, en referencia a una hipotética injerencia partidista de la justicia federal.
Emiliano Estrada: «Esto sería un escándalo en cualquier provincia con instituciones que funcionen
La denuncia de Emiliano Estrada no se limitó al sesgo institucional. El legislador cargó contra el costo del sistema de voto electrónico (USD 8 millones), implementado en una provincia donde «no hay agua, gasas en hospitales, ni nafta para los patrulleros». «Mientras la gente sufre, el gobierno invierte en un sistema que solo beneficia sus intereses», afirmó, vinculando el gasto electoral con la crisis social: Salta tiene una pobreza del 40%, según datos oficiales.
El oficialismo defiende, la oposición exige investigar
Desde el entorno de Sáenz, se defendió el voto electrónico como un «mecanismo transparente» y se negó que el secretario Electoral incurriera en irregularidades. Sin embargo, organizaciones civiles y sectores opositores exigen una investigación por posible uso de recursos públicos para favorecer al oficialismo.
Las elecciones no solo definen bancas, sino que exponen tensiones profundas. Estrada, voz crítica frente a Sáenz, logró instalar en la agenda la combinación de presunto autoritarismo, opacidad en el gasto y urgencias sociales postergadas. Mientras los votos se cuentan, el debate ya no es solo quién ganó, sino bajo qué reglas se jugó la contienda.