SALTA.- (Ricardo Federico Mena) El Coronel Manuel Álvarez Prado, héroe gaucho y Guerrero de la Independencia, nació en Tilcara, provincia de Jujuy, el 3 de octubre de 1785. Fueron sus padres el español don Gregorio Álvarez Prado, Maestre Mayor de las Postas del Rey, residente en Abancay, localidad ubicada en el Virreinato del Perú, y de doña Isabel Avendaño, nacida en Jujuy, y perteneciente a una prominente familia de la provincia. Fue el séptimo hijo varón, cuando ya el matrimonio se había establecido desde hacía tiempo, en la localidad de Tilcara, ubicada en el centro de la Quebrada de Humahuaca. La familia era poseedora de grandes propiedades en la zona, entre ellas la de Hornillos, Bella Vista, Alfarcito y El Durazno.
Fue como decíamos una familia acaudalada, y tanto por su posición, como por el rango del matrimonio, les fue permitida una educación esmerada y de privilegio, en especial la del joven Manuel, que como tanto otros jóvenes patricios, pronto abrazaron la causa de nuestra independencia. La Revolución de Mayo encuentra a nuestro joven Manuel ejerciendo el cargo de Juez Pedáneo de Tilcara, y en calidad de tal organizó la leva de soldados ordenada por el General Antonio González Balcarce, destinados a los cuerpos de milicias. Contribuyó también con caballadas que se incorporaron al Ejército Auxiliar en Yavi, a mediados de octubre de 1810. Se suceden los contrastes de Cotagaita y la victoria de Suipacha, como asimismo el desastre de la batalla de Huaqui o también llamada de Yuraicoragua, ocurrida el 20 de junio de 1811. Esta batalla produjo un desconcierto total en los patriotas, al punto que si no se hubieran encontrado con los restos del Ejército Auxiliar, el General Goyeneche hubiera podido, entrar hasta Tucumán, pero debió replegarse, debido también al levantamiento de los curacas indios de Titicaca, de Santa Cruz y del Pilcomayo. También los patriotas del Alto Perú se aprestaban a una defensa heroica. Fue ésta, la génesis de la guerra de montoneras y el auxilio providencial de la Revolución de Mayo. El avance enemigo se vio obstaculizado por esta guerra de guerrillas, expresadas en la acción de los revolucionarios altoperuanos al mando de Manuel Asencio Padilla y su mujer doña Juana Azurduy. Más al sur se encontraba nuestro joven Manuel Álvarez Prado, y ya en el valle de Lerma, es decir en la provincia de Salta, don Martín Miguel de Güemes.
Corría el año 1812, y el Ejército Auxiliar, al mando del General Belgrano, hacía jurar solemnemente, la bandera recientemente creada en Jujuy. Tristán avanzaba resueltamente sobre la provincia, cuando Belgrano dictaba el célebre bando por el cual se disponía el éxodo de todos los habitantes de la ciudad. Esto se cumplía un 23 de Agosto de aquél año, cuando la población emprendía en masa, la retirada hacia Tucumán. El enemigo entró a través de la Quebrada de Humahuaca, encontrándola desierta, pues ya don Manuel Álvarez Prado habiendo hecho cumplir el Bando; había arreado los ganados, enterrados o destruidos los útiles de labranza y las sementeras arrasadas, mientras las milicias gauchas les disputaban cada centímetro de tierra que pisaban. Al llegar a la provincia de Salta, las dificultades españolas aumentaron luego del combate de Las Piedras, y los triunfos de Tucumán el 24 de septiembre de 1812 y de Salta, el 20 de febrero de 1813. Corrían días aciagos para el General Pío Tristán. Sobrevendrían luego los contrastes de Vilcapugio y Ayohuma, que permitieron al Brigadier Joaquín de la Pezuela, organizar la segunda invasión y, a pesar de la férrea resistencia ofrecida por don Manuel Álvarez Prado en la Quebrada de Humahuaca, el General español logra tomar las ciudades de Salta y Jujuy. El Coronel Dorrego, jefe de la retaguardia patriota, ayudado por las crecientes milicias gauchas, logra imponer una barrera en el Río Pasaje, cortando así las columnas realistas.
El año 1814, encuentra al Ejército con un nuevo jefe. Manuel Belgrano había sido reemplazado por San Martín en Yatasto que, ante el éxito de la guerra de montoneras, resuelve dejar la competencia de la misma, en manos de los caudillos locales. Aparece entonces Martín Miguel de Güemes, solicitando la reincorporación al Ejército del Norte, pues había sido enviado a Buenos Aires, por orden del General Belgrano. De inmediato reemplazó en el mando a don Apolinario Saravia, en las partidas que operaban en el Pasaje.
Pezuela, al encontrarse como dijimos en posesión de las ciudades de Salta y Jujuy, ante el triunfo de Arenales en la Florida y la sublevación del cacique Cambay en el Pilcomayo y del curaca Pamakaua en el Cuzco, se vio en la obligación de emprender la retirada. Fue ésta sumamente penosa para el enemigo, pues Álvarez Prado, cortaba las comunicaciones, interceptaba los correos, arremetía de noche contra los campamentos, quemaba los convoyes, desbandaba los correos y, el 1º de agosto, sablea la retaguardia enemiga en Hornillos. En 1816, nuestro biografiado, luego de haber sucedido el descalabro de Sipe-Sipe, las desinteligencias de Rondeau y Güemes, un 17 de enero, bate la vanguardia real al mando de Olañeta.
La actividad del Coronel Álvarez Prado, es permanente, como lo demuestran los partes de guerra. Hostilizaba permanentemente las tropas del General La Serna en la Quebrada de Humahuaca. En Hornillos intercepta los correos reales permitiendo a los patriotas conocer algunos de sus planes; el hostigamiento de Álvarez Prado no da tregua al enemigo. Así lo demuestran los partes incesantes de sus superiores. Olañeta al invadir nuevamente por la Quebrada de Humahuaca, trata de sobornar A don Manuel, entonces Capitán, que rechaza tal proposición con altivez. No pasa mucho tiempo en que Güemes lo promueve a Sargento Mayor y luego de nuevas acciones heroicas, lo promueve a Teniente Coronel. Las invasiones por la Quebrada de Humahuaca, continuaron esta vez al mando de los Generales Canterac y Olañeta, y el 3 de abril de 1819, en Tilcara, habiendo sido rodeado, rechaza la intimación de rendirse. La refriega es encarnizada y sable en mano, cae malherido, siendo trasladado a Tupiza, junto a algunos compañeros. Fue encarcelado en aquella ciudad por espacio de 10 meses. Cuando el General Orozco movió su ejército hacia Salta y Jujuy, consideró peligroso dejar tan aguerridos jefes, como Álvarez Prado y Alarcón, por lo que resolvió llevarlos consigo. Consiguieron fugarse en los montes de Yala. Fue nombrado por Güemes Coronel Graduado. Posteriormente fue nombrado Comadante General de Vanguardia de la Quebrada de Humahuaca, en el año 1822, por disposición del Gobernador Gorriti. Ese mismo año durante la novena invasión, fue tomado prisionero. Lucha sable en mano para liberarse, y es herido con cinco hachazos en la cabeza. Pudo huir refugiado en las sombras de la noche. Un molinero lo esconde y cura sus heridas.
Es muy larga la lista de acciones guerreras y heroicas, que exceden estas páginas, pero sí diremos que el 23 de mayo de 1827, después de la pérdida de su esposa solicita el relevo de su Comandancia, para dedicarse a la atención de sus hijos. La Iglesia de Tilcara, guarda desde el 29 de abril de 1836 sus restos. Contrajo primeras nupcias con doña Brígida Alarcón. Luego de enviudar contrae nuevo matrimonio con doña Tadea Cruz. Al enviudar por segunda vez, contrajo tercer matrimonio con doña Carlota López. Salta ha colocado orgullosamente su nombre a una de sus calles.
Dr. Ricardo Federico Mena
para El Intransigente
Currículum abreviado
El Dr. Mena- Martínez Castro es odontólogo y ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo acerca de variadas materias: Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires, entre ellas es Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos “Gens Nostra” (Centro de Estudio Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro de los Institutos Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta, etc. Es autor de importantes trabajos dentro del cancionero popular, dos veces ganador en el Concurso Nacional de la Zamba ( zambas destacadas). Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales en su quehacer, entre los que se encuentran, el Primer Premio de Novela en el año 2000. Ha recibido de la Provincia de Salta el Premio al Mérito Artístico, etc. Colabora con El Intransigente en su columna “Las Calles de Salta y sus Nombres”. «