Connect with us

Hola, ¿qué estás buscando?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Calles de Salta

Las calles de Salta: Ricardo López Jordán

Ricardo López Jordán fue jefe de la Caballería Argentina en la batalla de Pavón.

Ricardo López Jordán

SALTA.- (Ricardo Federico Mena) Ricardo López Jordán, uno de los últimos de los caudillos federales, fue hijo del Gral. Del mismo nombre, nacido en Paysandú, República Oriental del Uruguay en 1822 y fallecido en Buenos Aires en 1889. Su padre fue gobernador de Entre Ríos, y se encontraba en el exilio. Era sobrino del General Francisco Ramírez por vía materna, también caudillo entrerriano. Se rebeló en tres oportunidades en contra del gobierno de Buenos Aires, pero sufrió contundentes reveses en las tres ocasiones que lo intentara.

Regresó con su padre a Entre Ríos entre 1824 y 1827. Ése año tuvo de salir nuevamente hacia Uruguay. Hacia el año 1830, su padre intentó recuperar el poder con el apoyo del General Juan Lavalle y fue también en ese año cuando su padre le enviara a estudiar al Colegio de San Ignacio en Buenos Aires. En 1841 se incorporó al ejército del General Justo José de Urquiza que defendía su provincia de los embates efectuados por la provincia de Corrientes. En 1842, peleó en la batalla de Arroyo Grande al mando del también general uruguayo Manuel Oribe, en contra de las fuerzas de Fructuoso Rivera, siendo enviado hacia la ciudad de Buenos Aires a dar cuenta de la victoria obtenida. Por aquellos tiempos se dedicó tratar de convencer a Juan Manuel de Rosas que liberara de su prisión a su padre, con la firme promesa de que no volvería a inmiscuirse en política. Una vez convencido Rosas, el preso, una vez obtenida su libertad cumplió fielmente su promesa.

Estuvo al lado de Urquiza en su campaña uruguaya, habiendo luchado en la batalla de India Muerta, como también en la campaña correntina contra José María Paz en el año 1846, como así también en la batalla de Vences. Fue nombrado Comandante Militar en el año 1849 de Concepción del Uruguay, terruño éste de López Jordán, de Ramírez y Urquiza.

En el año 1851, después del famoso pronunciamiento de Urquiza contra la dictadura rosista, es enviado por aquél con el grado de Capitán, a tratar de obtener la rendición de Manuel Oribe. Recordemos que este general llevaba ya ocho años sitiando la plaza de Montevideo. Formó parte del Ejército Grande, que derrotó a Juan Manuel de Rosas en la providencial Batalla de Caseros. Luchó allí como uno de los jefes de la caballería vencedora. Luego de este acontecimiento regresó a su puesto originario, es decir como Comandante de Concepción del Uruguay.

Corría el año de 1852, cuando Buenos Aires envió una doble invasión a Entre Ríos. Una de las divisiones al mando del Coronel Hornos, desembarcó en Gualeguaychú consiguiendo vencer al Coronel Galarza. Pero ulteriormente Galarza fue derrotado por López Jordán, con una fuerza, créase o no, compuesta por estudiantes del Colegio Nacional de esa ciudad. Ayudó al Uruguay en el año 1858 a contrarrestar una invasión orquestada desde Buenos Aires Fue asimismo el año 1858, cuando es nombrado diputado nacional, para lo cual debió radicarse en la Capital de la Confederación, Paraná. Al comenzar la campaña de Cepeda, estuvo encargado de organizar la Guardia Nacional de Santa Fe y con un reclutamiento de efectivos participó de la mencionada batalla y por su desempeño en aquella ocasión, recibió los despachos de Coronel. Urquiza al avanzar sobre Buenos Aires, firma el Pacto de San José de Flores, donde Buenos Aires hacía un condicionamiento concreto para incorporarse a la Nación. López Jordán, comienza entonces a perder la fe en la firmeza de su jefe, en la confrontación con Buenos Aires.

Al dejar Urquiza la Presidencia, vuelve a asumir como Gobernador de la provincia de Entre Ríos, y es en esa oportunidad que nombra a López Jordán como uno de sus ministros. Corría ya el año 1860, y al año siguiente es nombrado por el Presidente de la Confederación Argentina, Santiago Derqui, Jefe de una de las columnas de caballería que lucharía contra Buenos Aires en Pavón. Fue en esta batalla que López Jordán, Juan Saá, y Benjamín Virasoro, derrotarían completamente a la caballería porteña, al tiempo que la infantería de Urquiza era rechazada. De todas formas Urquiza, sin comprometer a todo su ejército, se retira en un casi todavía enigmático procedimiento, con prácticamente sus fuerzas intactas. Buenos Aires pensó en la oportunidad que Urquiza se había pasado al bando porteño. No era totalmente cierto, pero sí era verdad que mediante un pacto previo, Urquiza dejaba a la confederación librada a su suerte a cambio de mantener su hegemonía en Entre Ríos. La realidad era que Urquiza no podía entrar en Buenos Aires, mientras que Mitre, futuro Presidente de la Nación tampoco podía hacerlo en el interior del país. Los acontecimientos políticos se sucedían vertiginosamente, y Derqui tratando de mantenerse en el poder, ascendió al generalato a los dos jefes vencedores. Pero la cosa no resultó debido a que López Jordán, volvió a Entre Ríos por disposición de Urquiza renunciando a todos los cargos públicos. Mientras tanto, siguiendo el curso de los acontecimientos, la Confederación Argentina se disolvía y Mitre habiendo cambiado el elenco gubernamental de las provincias, asumía la Presidencia de la Nación.

López Jordán jamás perdonó a Urquiza haberse retirado de Pavón y entregado la Confederación a los arbitrios de Mitre y de Buenos Aires. López Jordán que había sido un mimado de Urquiza, creía cada vez menos en su jefe. Permanecía en su provincia contrariado por los acontecimientos horribles que ocurrían con los federales del oeste de la nación, abandonados a su suerte por Urquiza. Tampoco intervino, cuando una fuerza combinada de Buenos Aires y el Brasil, derrocó al Presidente legítimo de Uruguay, y la flota brasileña destruyó su pago, Paysandú, ante la total inercia de Urquiza.

En el año 1864, Ricardo López Jordán se presento como candidato a suceder a Urquiza en el gobierno, pero éste prefirió elegir a su sobrino José María Domínguez, hombre totalmente subordinado a los arbitrios de su tío. Urquiza seguía gobernando entre las sombras. Luego como una de las consecuencias de la guerra en el Uruguay, se provoca la reacción del Paraguay, que ya venía preparándose para una eventual confrontación desatándose la Guerra de la Triple Alianza. López Jordán no apoyó esta guerra y Urquiza concentraba sus fuerzas de aproximadamente 8000 hombres en el campamento de Basualdo. Los soldados creyendo que combatirían contra el Brasil, al imponerse de cuales serían sus enemigos desertaron en masa. Al reorganizar Urquiza nuevamente su ejército, volvieron a desertar, quedando una exigua cantidad de los mismos. Fueron muy pocos los que volvieron. López Jordán fue acusado de instigar estas deserciones. La guerra contra el Paraguay significó para la Argentina una pérdida de más de 10.000 hombres. López Jordán, entonces, se preparaba para la revolución. Por aquellos días Urquiza recibía en el Palacio San José al Presidente Domingo Faustino Sarmiento, el más encarnizado enemigo de los federales.

El 11 de abril de 1870, estallaba la revolución y una partida de 50 hombres al mando de Simón Luengo penetró en el Palacio San José con el objetivo de apresar a Urquiza, con los resultados de muerte ampliamente conocidos. López Jordán que sumió el interinato hasta completar el período uquicista, en un mensaje a la Legislatura dijo: “He deplorado que no se hallase otro camino, que la víctima ilustre que se inmoló”. El gobierno nacional es decir Sarmiento, consideró esto como una provocación y declaró la guerra como si fuera un país distinto al propio, para lo cual envió a tres generales: Emilio Mitre, que desembarcó en Gualeguaychú, Emilio Conesa que desembarcó en Paraná y Juan Andrés Gelly y Obes, que desembarcó en Corrientes. A continuación de esto se suceden una serie de combates donde finalmente Ricardo López Jordán, fue derrotado en la batalla de Ñaembé. Finalmente luego de largas vicisitudes regresa a Entre Ríos el 1 de mayo de 1873, y el 28 del mismo mes Sarmiento envía a la Cámara de Diputados un proyecto de ley ofreciendo cien mil pesos por la cabeza de López Jordan y diez mil por la cabeza de Mariano Querencio. Fue derrotado por los generales Vedia y Gainza en la batalla de Don Gonzalo. Allí se estrenaron los modernos fusiles Rémington que hizo estragos en las filas federales. Finalmente cruzó el río Uruguay y se asiló en el vecino país. Aún con arrestos, volvió a su provincia en 1876, pero fue nuevamente derrotado en el combate del Alfarcito. Estuvo prisionero en Curuzú Cuatiá, Goya y Paraná, siendo luego trasladado a la ciudad de Rosario, pero luego de estar tres años en prisión pudo escapar con la ayuda de su esposa Dolores Puig.

El 12 de agosto de 1879, una noticia circuló como reguero de polvo por la ciudad de Rosario: el General Ricardo López Jordán, preso hasta la noche anterior había fugado de su encierro. Estaba en un cuarto de la Aduana, custodiado por un oficial de guardia, y 22 soldados. Aparentemente fue una fuga imposible, pero fue real. López Jordán acapara de nuevo a la prensa. Se allanan varios domicilios en la ciudad de Rosario, donde piensan que puede haberse ocultado el prisionero, entre ellos el de su abogado Nicolás González del Solar. Ricardo López Jordan se ha esfumado pues no aparece en donde se lo busca. El único dato que hay es que la fuga debió producirse entre las 7 y 8 de la tarde del 11 de agosto. Hacían exactamente 19 meses que don Ricardo había ingresado a su celda de la Aduana de Rosario, traído desde Paraná en el vapor Luján, después de largos procesos judiciales. El 6 de enero de 1878, según cuenta el cronista del diario La Capital, fue desembarcado y llevado a la Aduana. “El día de su llegada lo han visto numerosos amigos. Al fin podrá respirar con confianza, lejos de sus enemigos, y en el seno de una sociedad culta”. Tenía 54 años y ya era considerado un “viejo caudillo”. No había posibilidad para una excarcelación bajo fianza, entonces los amigos comienzan a pergeñar un plan de fuga, estando su esposa al tanto de la trama.

Visitaba con asiduidad al prisionero un viejo oficial suyo, entrerriano como él, llamado Pedro Romero, que sería una pieza importante en una operación combinada. Aquella tarde del 11 de agosto llegan a visitar al prisionero su esposa y sus hijos, Eduardo, Pepa y Lola. Don Ricardo finge estar enfermo y su mujer solicita permiso al oficial de guardia don Hermenegildo Calismonte a pasar la noche en la celda para atenderlo. Doña Dolores se queda en compañía de hijo más pequeño Eduardo. Dolores sacó de un envoltorio unas ropas de mujer idénticas a las que ella usaba al momento. Luego de una despedida de gran emoción López Jordán tomó de la mano a su hijo Eduardo y con mucha parsimonia caminó hasta la calle. Era la repetición de la célebre fuga del Conde de La Valette, quién condenado a muerte se evadió de la prisión gracias a la colaboración de su abnegada esposa. En realidad el prisionero había huido con la complicidad de su veterano oficial Pedro Romero que combinó la fuga con Dolores Puig. Para poder vivir, se hace agricultor en Nueva Palmira (Uruguay).

Recién al llegar Juárez Celman a la Presidencia de la República, el viejo guerrero pudo reunirse con todos los suyos: con sus hijos Dolores, Josefa, Ricardo, Eduardo, Ramón, Mercedes y Sara. Fue amnistiado por el Presidente y en 1888 regresó a Buenos Aires. Había solicitado reintegrarse al ejército, pero el 22 de junio de 1889, fue asesinado por el joven Aurelio Casas, quien había sido convencido que López Jordán había mandado asesinar a su padre el Capitán Zenón Casas; este Capitán había sido asesinado por el Comandante uruguayo, Cornelio Oviedo en mayo de 1873. Sus restos descansaron temporalmente en el mausoleo de la familia Pérez Colman en Paraná, hasta que en 1995 se erigió un mausoleo en su memoria ubicado en Plaza Carbó también en Paraná.

Por Ricardo Federico Mena
para El Intransigente

Currículum abreviado

El Dr. Mena- Martínez Castro es odontólogo y ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo acerca de variadas materias: Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires, entre ellas es Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos “Gens Nostra” (Centro de Estudio Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro de los Institutos Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta, etc. Es autor de importantes trabajos dentro del cancionero popular, dos veces ganador en el Concurso Nacional de la Zamba ( zambas destacadas). Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales en su quehacer, entre los que se encuentran, el Primer Premio de Novela en el año 2000. Ha recibido de la Provincia de Salta el Premio al Mérito Artístico, etc. Colabora con EL INTRANSIGENTE en su columna “Las Calles de Salta y sus Nombres”.