SALTA.- (Ricardo Federico Mena) Don Zacarías Yanzi, había nacido en esta ciudad de Salta hacia el año 1800, siendo sus padres D. José Antonio Yanzi y Da Mauricia Orozco, de tradicionales familias norteñas. Fue educado bajo las estrictas vigilancias de sus padres, pero apenas aprendidas las cuatro operaciones matemáticas, se sintió atraído por las complejas situaciones que atravesaba su patria. Siendo aún un adolescente se enroló en el Ejército que debía defender la independencia por el norte. Contaba entonces apenas 13 años de edad. Sirvió primero a las órdenes del General Belgrano, siendo ascendido de soldado distinguido a subteniente por el comportamiento que había desempeñado dentro de las filas del ejército. Pasó luego de que Belgrano resignara la Jefatura del Ejército del Norte a revistar dentro de las huestes de Martín Miguel de Güemes, en el núcleo mismo del teatro de operaciones de guerrillas. Muy pronto Güemes le concedió los despachos de Teniente graduado del 4º escuadrón de milicias en mérito a su destacada actuación. A los 18 años fue nombrado también escolta del general. Desde entonces don Zacarías Yanzi acompañaría a su querido y admirado jefe hasta su misma muerte.
Zacarías Yanzi hace elogiosos comentarios acerca del valor y habilidad de don Martín que se habían hecho palpables en la jornada de Suipacha, donde al servicio del General Balcarce y al frente de soldados salteños y tarijeños rechazó a las fuerzas españolas “acuchillándolas” sobre ambas riberas del aquel río.
El General Rondeau al abrir la campaña con el Tercer ejército expedicionario, ni bien llegado a Salta, solicita la cooperación a Martín Güemes que ocupaba la primera magistratura de la provincia. Naturalmente que su pedido fue correspondido y, luego de las acciones de guerra sobre la vanguardia enemiga en Yavi, fue nombrado Jefe de la División de Vanguardia, compuesta de seiscientos hombres escogidos de las tres armas. Con ellos se lanzó al ataque “tomando prisionera a toda la tropa, los oficiales y al mismo Marqués Campero”, según relata don Zacarías.
Güemes es invitado nuevamente por Rondeau para continuar la campaña, a lo que nuestro General le respondiera que no estaba autorizado, como Gobernador de la Provincia de Salta, por lo que regresó de inmediato a esta capital en compañía de sus salteños y jujeños, provistos de las armas arrebatadas al enemigo en Yavi.
Respecto a esto Yanzi comenta:“Este hecho que no es aventurado calificar de arbitrario, por haberse efectuado sin previa consulta con el General en Jefe del Ejército patriota y el resentimiento que Güemes manifestó a los Jefes del Ejército por el hecho de no haber el General Rondeau mencionado de una manera honrosa, el nombre del Teniente Coronel, don Bonifacio Ruiz de los Llanos, Comandante en aquella jornada de la fuerza salteña, fueron causas producentes de una desinteligencia manifiesta entre ambos generales”.
Luego de acaecidos estos hechos, Güemes regresa a Salta como comentábamos recientemente, mientras Rondeau avanzaba hacia el desastre de Sipe-Sipe. Fue éste uno de los más desgraciados sucesos por los atravesaran las armas de la patria.
Comenta nuestro valiente soldado que, habiendo requerido Rondeau de Güemes la entrega del armamento que había sido tomado a un cuerpo sublevado proveniente de las fuerzas que sitiaron Montevideo y apresadas por orden de nuestro general, éste se negó terminantemente a la mencionada entrega, como así también a prestar auxilios al Ejército Expedicionario, luego de tan tremendo revés. Esta actitud exasperó a Rondeau que decide a su paso por Jujuy a penetrar en la Capital de Salta, tomándola a balazos. Esta actitud obliga al general Güemes a salir de la ciudad, para lo cual reúne a sus gauchos, pues la hostilidad entre estos dos jefes según lo manifiesta Yanzi, rayaba ya entre el desenfreno y el escándalo. Siguiendo también a don Zacarías explica que Rondeau: “no supo atenerse a las Ordenanzas, declarando en consecuencia rebelde a Güemes”. Para decirlo con sus propias palabras manifiesta: “Rondeau se excede en coraje y atropella desparramando la muerte, en la capital de una provincia, donde residía tanto patriota, ajeno a las miserias que producía aquella discordia, y fueron al fin el generoso elemento que llamó a juicio a los personajes en disidencia”.
Como corolario de estas actitudes, Güemes reconoció, según lo manifiesta su fiel soldado, que luego de las observaciones que se le hicieran, ameritando que su conducta era indigna de un patriota, declinó su resistencia por el bien de la patria y se sometió a cuanto Rondeau le ordenara.
En un pasaje de sus memorias decía: “Güemes y el paisanaje salteño, era en aquellos críticos días, el único elemento que abnegadamente resistía las operaciones de atrevida agresión a que una veintena de Jefes de alta graduación, recientemente llegados de España, daban tono y actitud imponente entre los defensores de Fernando VII”.
Luego de vividos estos acontecimientos se trasladó a Tucumán para ponerse a las órdenes de Belgrano, que recibía un ejército derrotado y sin moral.
Dice el mismo don Zacarías Yanzi en lo que sería un prólogo de sus Apuntes, pero que él titula “Dos Palabras”: “Hánme tentado a la edad de ochenta años deseos de hacer recuerdos de algunos gloriosos hechos de que fui testigo en los primeros días de mi vida”.
Sobre la generación a la que pertenecí, han caído ya por completo las tinieblas de la muerte; y a manera de aquellas tétricas luminarias que se colocaban en otro tiempo a las puertas de los sepulcros, conservo aún mi espíritu a la orilla de la gran fosa en que descansan los huesos de aquellos hombres que tanto se engrandecieron conquistando la independencia sudamericana”.
“Como argentino y como salteño me inspiro en los grandes recuerdos de la época gloriosa de nuestra independencia, en que me tocó ser modesto actor en la provincia de mi nacimiento, que mereció bien de la patria y obligó a la gratitud nacional”.
En otra parte de esta introducción él mismo aclara que: “No me será posible compulsar las épocas en que algunos sucesos tuvieron lugar, por cuanto la memoria ya me es ingrata, y desde los trece años de edad, en la que voluntariamente tomé las armas hasta el presente, no se ven todas las cosas de modo tan fijo y penetrante que se estereotipen para siempre en la memoria”.
La muerte de Güemes acaeció estando en brazos de su fiel ayudante Yanzi, después de que lo rescatara herido, cuando el enemigo lo asesinara en la emboscada del 7 de junio. Aquella noche logró alejarlo del peligro, mas no así de la muerte que se produce el 17 del mismo mes. Yanzi trataba infructuosamente de detener la sangre que se escurría, con pañuelos, según lo expresa el mismo Yanzi y el historiador sanjuanino don César Guerrero.
Las fuerzas salteñas estaban rodeadas por los invasores y por consiguiente no podían salir a buscar ayuda médica. Después de la emboscada Zacarías Yanzi toma el comando de la situación y luego de enviar por un médico ordena: “No hay que dejar la selva”, pues era el único resguardo que les quedaba en tan difíciles circunstancias. Pero nada pudo hacer el Dr. Castellanos, su médico ante los designios del destino.
En otro tramo de sus Apuntes, menciona a los valerosos jefes patriotas, entre ellos “Los jefes y escuadrones que más se distinguieron en esta jornada (donde el Coronel Sardina fue herido mortalmente) fueron: los del bravo Coronel Mariano Morales(a) el Costeño, Luis Burela, Pedro Zabala y Castellanos”.
Desaparecido Güemes, Yanzi considera desligado su compromiso con las armas, encaminándose hacia Orán, donde es tomado prisionero por los españoles, quedando en las cárceles de Potosí donde fuera conducido con otros compañeros de armas. Estuvo prisionero durante dos años, y fue puesto en libertad cuando Sucre invadió el Alto Perú.
En el año 1825 se estableció en San Juan, dedicándose al transporte de mercaderías desde el litoral hasta las provincias de Cuyo. Fue la época en que permaneciera alejado de la política y de los hechos de armas.
El joven Yanzi, entró a formar parte de la sociedad sanjuanina, casándose con la joven Juana Lloveras y Funes, hija de don Ventura Lloveras y de doña Teresa Funes, emparentada con el Deán. Fue la boda un acontecimiento social de gran envergadura en la tranquila modorra provinciana. El matrimonio tuvo diez hijos, todos nacidos en San Juan. Ellos fueron: Isaura, Guillermo, Zacarías Antonio, Manuel, Juan, Pedro, Carlos, Amadeo, Eladio Buenaventura y Teresa Yanzi y Lloveras.
Durante la década de 1840 apoyó a Nazario Benavidez y fue electo diputado provincial.
Don Nazario Benavídez fue un militar y caudillo de este país y más específicamente de San Juan y que ejerciera la gobernación durante cuatro períodos diferentes y fue considerado el hombre de mayor predominio durante largos años. Fue un gobernante recto y justo por lo que se le llamó “el caudillo manso”.
Vendrían años turbulentos para la provincia de San Juan, que culminaron en asesinatos políticos, entre ellos el del mismo Benavídez, de José Antonio Virasoro y Antonino Aberastein, cuya muerte desencadenó la guerra entre Buenos Aires y la Confederación. Pero esto lamentablemente pertenece a otra historia.
En el año1852, el gobernador viajó a la firma del Acuerdo de San Nicolás, y fue depuesto en ausencia, siendo nombrado como reemplazante Zacarías Yanzi. Este hecho ocurrió un 29 de mayo del mismo año. Su gobierno estuvo signado por la presencia de unitarios que habían regresado del exilio chileno luego de que Juan Manuel de Rosas los persiguiera con saña fiera. Fue su ministro don Rosauro Doncel, de destacada participación en el unitarismo. Benavídez se encontraba en la provincia de San Luis cuando se enteró de la novedad y solicitó ayuda al gobernador Pablo Lucero, pero Urquiza ordenó que todas las fuerzas de las provincias vecinas, Mendoza, La Rioja y San Luis repusieran a Benavídez en el gobierno. Don Zacarías permitió pacíficamente la entrada de Benavídez en el mes de agosto de aquél año, por lo que fue puesto en prisión durante algunas semanas.
En el año 1860, apoyó un movimiento revolucionario que terminó con la muerte del gobernador José Antonio Virasoro y perdió un hijo en la Batalla de la Rinconada. En 1873, el Gobernador Gómez Rufino le nombró Jefe de Policía: Este cargo lo desempeñó hasta el año 1874, en que acaeció el movimiento revolucionario de José Miguel Arredondo, y luego de que este general fuera derrotado fue nombrado Diputado Provincial.
En el año 1883, publicó sus famosos “Apuntes Históricos acerca de la vida militar del General Güemes”. Benavídez como ya lo dijéramos fue repuesto en su cargo por orden de Urquiza, que dispuso que las fuerzas militares de Cuyo concurrieran hasta San Juan para tal fin. La turbulencia política continuaba y Yanzi volvió a dedicarse al comercio. Esto de las turbulencias políticas terminadas en asesinatos merecen un capítulo aparte, y forman parte de un trabajo mío en preparación dentro de los avatares de la Organización Nacional. Hoy sólo recordamos a este prestigioso soldado y prudente político.
Trascribimos algún fragmento de sus Apuntes Históricos donde al referirse a la emboscada del día 7, don Zacarías manifiesta: “Sin calcular el general que las fuerzas enemigas pudieran haberse dividido en dos columnas a efecto de tomarlo entre dos fuegos, dio la espalda a la calle de la cual se había hecho la descarga, acompañado de la tropa y oficiales que pudieron montar a caballo, pero apenas llegado a la otra bocacalle en cuya dirección avanzaba , cuando una nueva descarga, doblando nuestra tropa, produjo la más completa dispersión, viniendo una bala de los fuegos que continuaban, a herir la espalda del general”. Güemes murió en brazos de su bravo oficial Zacarías Yanzi.
Luego de ocurrida esta ignominiosa circunstancia, cuatrocientos hombres de infantería se posesionaron de la Plaza al son de dianas y vivas al Rey de España.
En agosto del año1875, en cumplimiento de la Ley Nacional del 24 de septiembre de 1868, se incorpora Yanzi a la “Lista de Guerreros de la Independencia”, conforme a la actuación que le cupiera durante “La Guerra Gaucha” a las órdenes de Belgrano y Güemes. Acaso esto fuera el mejor premio a su abnegada carrera.
Nuestro distinguido soldado y probo político, falleció en San Juan en agosto de 1888.
Retrato de Don Zacaías Yanzi
Muerte de Guemes
Por el Dr. Ricardo Federico Mena
para
Currículum abreviado del Dr. Federico Mena
El Dr. Mena- Martínez Castro es odontólogo y ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo acerca de variadas materias: Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires,
entre ellas es Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos “Gens Nostra” (Centro de Estudio Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro de los Institutos Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta, etc. Es autor de importantes trabajos dentro del cancionero popular, dos veces ganador en el Concurso Nacional de la Zamba ( zambas destacadas). Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales en su quehacer, entre los que se encuentran, el Primer Premio de Novela en el año 2000. Ha recibido de la Provincia de Salta el Premio al Mérito Artístico, etc. Colabora con
EL INTRANSIGENTE en su columna “Las Calles de Salta y sus Nombres”.