SALTA – Mientras la crisis del peronismo a nivel nacional abre espacios de debate y autocrítica, el PJ Salta parece seguir otro rumbo: aferrarse a una estructura vaciada de contenido ideológico, funcional al gobierno de Javier Milei, y al servicio de las aspiraciones personales del gobernador Gustavo Sáenz. La diputada Pamela Calletti se mostró molesta por la intervención.
Durante una entrevista con CNN Salta, Calletti aseguró que “las autoridades legítimas del PJ Salta se van a presentar en el juzgado provincial para hacer cumplir la decisión” que los reconoce al frente del partido. Sin embargo, lo que Calletti omite decir es que esa “legitimidad” está cuestionada desde hace tiempo.
Tres diputados nacionales por Salta, alineados con el oficialismo provincial, (ella es una, luego siguen Pablo Outes y Yolanda Vega) votaron sistemáticamente a favor del paquete de leyes de Milei. Incluyendo la Ley Bases y el ajuste brutal contra las provincias.
Por eso, cuando Cristina Kirchner impulsó la intervención del PJ salteño —junto con el de Misiones— no fue un gesto caprichoso ni centralista, como intenta instalar Pamela Calletti. Fue una decisión política frente a una dirigencia que desoyó el mandato popular y avaló sin miramientos un modelo que castiga a los trabajadores, desfinancia la educación pública y ataca la soberanía económica.
La bronca de Pamela Calletti
“A veces te da mucha bronca el porteñismo”, dijo la legisladora en una frase que busca victimizar a la dirigencia local frente al kirchnerismo. Sin embargo, lo que molesta no es el “porteñismo”, sino la falta de coherencia: mientras critican a Buenos Aires, se alinean sin pudor con las políticas más regresivas del gobierno nacional.
Pero la insistencia en “hacer cumplir” la conducción actual del PJ tendría otro trasfondo: el interés de Gustavo Sáenz en quedarse con el sello partidario de cara al 2027. El gobernador busca proyectarse como candidato a senador nacional, y necesita una herramienta electoral que le garantice presencia territorial sin depender de alianzas inestables.
Lejos de representar un “peronismo federal”, el PJ salteño parece cada vez más subordinado a los planes personales del poder provincial y al modelo libertario que castiga al pueblo. La verdadera discusión no es sobre quién conduce, sino sobre qué proyecto político se defiende.