SALTA – La exintendenta de Salta, Bettina Romero, encendió la alarma en su cuenta de X con una publicación que pone en el centro de la escena una problemática que afecta a miles de salteños: la caída del empleo privado formal. No es la primera vez que la exmandataria municipal hace referencia a este tema tan complejo.
“Grave: sigue el retroceso del empleo privado formal en Salta. Una preocupación diaria de miles de salteños que buscan trabajo. Y algunos políticos siguen apostando a nuevas encuestas, operaciones mediáticas, sorteos… todas acciones para distraer la agenda de lo importante e urgente”, escribió Romero.
Las palabras de la exjefa municipal no solo reflejan una realidad cada vez más desesperante en la provincia. Sino que también revelan un hartazgo que se extiende entre los ciudadanos. La sensación de que la clase política está más enfocada en el marketing y la construcción de imagen que en resolver los problemas estructurales.

Bettina Romero y una durísima crítica
La preocupación no es infundada. En los últimos meses, Salta ha experimentado un retroceso sostenido en el empleo registrado en el sector privado. Esto ocurre mientras la gestión del intendente Emiliano Durand se muestra más interesada en el show político que en la implementación de políticas activas para reactivar la economía local.
En paralelo, el gobierno provincial de Gustavo Sáenz parece no dar respuestas concretas frente a un escenario económico que se vuelve cada vez más complejo. A pesar de los discursos optimistas y las promesas de generación de empleo, los números no acompañan. El empleo privado formal cae, la inflación golpea el poder adquisitivo, y la informalidad se convierte en la única salida para muchas familias.
Poco interés
La advertencia de Bettina Romero, más allá de su intencionalidad política, pone en evidencia el contraste entre la agenda pública y las urgencias reales de la población. Mientras miles de salteños buscan trabajo sin éxito, desde el poder se multiplican las acciones cosméticas, los sorteos y los operativos mediáticos que poco tienen que ver con una estrategia de desarrollo.
Salta necesita menos espectáculo y más políticas de fondo. Urge volver a poner en el centro del debate temas como la producción, la inversión privada y el empleo genuino. Porque lo importante no puede seguir siendo desplazado por lo superficial.









