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Calles de Salta

Las calles de Salta: Estoquio Antonio Díaz Vélez

Estoquio Díaz Vélez

SALTA.- (Ricardo Federico Mena) El General Eustoquio Antonio Díaz Vélez, homenajeado en una de nuestras calles de Salta, fue un patriota argentino nacido en Buenos Aires el día 2 de noviembre de 1782 y fallecido tras una larga campaña en beneficio de su patria el 1 de abril de 1 abril de 1856. Participó de las luchas por la independencia, de la Revolución de Mayo y de las invasiones inglesas. Como asimismo en las luchas civiles de su patria. El nombre que consta en su partida de nacimiento es Eustoquio.
 
Fueron sus padres don Francisco José Díaz Vélez, nacido en Huelva (España) Fue integrante del Cabildo de Buenos Aires y en su quehacer logró acumular una muy importante fortuna. Fue su madre doña María Petrona Aráoz y Sánchez de Lamadrid oriunda de Tucumán, y perteneciente a distinguidas familias de la provincia.

Este matrimonio procreó a doce hijos entre los que mencionamos al doctor José Miguel Díaz Vélez que también participara en las luchas por la independencia, como asimismo en las guerras civiles de su patria. Eustoquio fue el séptimo hijo y el octavo fue don Manuel Díaz Vélez, teniente del Regimiento de Granaderos a Caballo, muerto a consecuencia de las heridas que recibiera durante el bautismo de fuego de nuestras tropas , es decir e la Batalla de San Lorenzo, contra las tropas realistas, en el mítico Regimiento de Granaderos a Caballo.
 
Eustoquio, durante las invasiones inglesas se desempeñó en el Regimiento de Patricios, luego de haber ingresado muy joven en el Regimiento de Blandengues. Combinó esta actividad con el comercio donde lograra éxitos significativos.

Pero volviendo a su actividad militar, diremos que durante la primera invasión de los ingleses a estas tierras, estuvo en la primera de ellas bajo el mando de don Santiago de Liniers, participando de la Reconquista de Buenos Aires, en el Regimiento de Patricios. Inició sus actividades en dicho cuerpo en octubre de 1806. Durante el año que siguió tuvo lucida actuación en la defensa de Buenos Aire, a las órdenes de don Cornelio Saavedra, entre los día 2 y 7 de julio de aquel año, en la casa de la “Virreina viuda”. En tal oportunidad fue promovido al grado de Capitán. Tuvo otro asenso en el año 1809, luchando en el bando leal a Liniers, acción esta donde fue herido.

Díaz Vélez, se plegó de inmediato al movimiento emancipador de Mayo, participando de todas las acciones que culminaron con la destitución del Virrey Baltazar Hidalgo de Cisneros. Fue durante el Cabildo Abierto del 22 de Mayo que don Cornelio Saavedra lo designó como Jefe de las Guardias de Patricios donde se expresara la voluntad del pueblo. Debido a su compromiso con el movimiento y en su calidad de Jefe de la Guardia facilitó la entrada a todos los que presentaron la credencial convenida por los patriotas, actitud que no era la misma para los extranjeros o para los personajes opositores a dicho movimiento.

Una vez surgida la Primera Junta, esta le encomendó como primera misión militar, tomar la Guarnición de Colonia del Sacramento, como una manera de proteger el pronunciamiento vecinal en aquél punto. Debido a esta acción en la que recolectó gran cantidad de municiones, fue promovido al grado de Teniente Coronel.

Con este grado se incorporó al Ejército del Norte, actuando con valor en la Batalla de Suipacha, e hizo cumplir la orden de Castelli de ejecutar a los jefes realistas, Paula Sanz, Nieto y Córdoba. Participó previamente de la acción de Cotagaita.

Vicente Nieto era a la sazón Gobernador de Chuquisaca, Francisco de Paula Sanz, Gobernador de Potosí y José de Córdoba y Rojas, Mayor General, vencido en la acción de Suipacha. Después de esta acción, fue promovido al grado de Coronel.

Participó de las acciones de Huaqui y Nazareno, para luego luchar en los Combates de Las Piedras y Tucumán durante los años de 1811 y 1812. Respecto a las causas y a las responsabilidades por la derrota de Huaqui, en un carta dirigida a las autoridades de Buenos Aires, se quejaba de la falta de patriotismo de los pueblos altoperuanos, a la vez que advertía acerca de las grandes dificultades que tendrían las provincias de Abajo, refiriéndose a nuestra frontera norte, de propagar la fe revolucionaria por el camino del Alto Perú.

El mando del Ejército del Norte pasó al General don Juan Martín de Pueyrredón que a la sazón se encontraba gobernando Chuquisaca, pero las tropas del ejército habían quedado reducidas a la división de Díaz Vélez, que sacrificadamente pudo llegar hasta Tupiza, carecidos de armas y municiones como asimismo de víveres. Esta circunstancia sólo fue posible gracias a la eficaz ayuda de la caballería de don Martín Miguel de Güemes. Participó del combate en que fue vencido el Coronel realista Barreda. Luego vendrían los ya mencionados Nazareno y Suipacha. Los acontecimientos se suscitaban vertiginosamente y es así que el 18 de enero de 1812, Díaz Vélez ordena a Martín Güemes avanzar hasta Tarija, ciudad esta que en la oportunidad fue recuperada. Después de esto, Díaz Vélez debió retirarse hasta Jujuy, no sin antes llevarse de Tarija 300 hombres, 500 fusiles y dos cañones. Esta retirada se debió a la proximidad del ejército comandado por Goyeneche que lo superaba en hombres y armamentos.

Durante la segunda Expedición Libertadora al alto Perú comandada por Belgrano, Díaz Vélez participó de la organización del Éxodo Jujeño y creó un cuerpo de caballería al que denominó “Patriotas Decididos” integrado por voluntarios y gauchos jujeños, salteños, tarijeños y puneños y al mando de ellos cuidó la retaguardia del Éxodo. Juana Azurduy de Padilla también participó decididamente pasando desde Jujuy hasta Tucumán.

Díaz Vélez tuvo una activa participación en el recordado combate de Las Piedras, el 3 de setiembre de 1812 con lo cual frenó el avance de las tropas del rey. Esto animó a Belgrano a dar la batalla de Tucumán, donde también intervinieron las conversaciones mantenidas con Bernabé Aráoz, Cayetano Aráoz y Pedro Miguel Aráoz entre otros. Como ya los consignáramos, eran próximos parientes de Días Vélez.

El curso de la batalla fue confuso en extremo, y en esta oportunidad nuestro biografiado logró tomar el parque de PíoTristán, compuesto por 39 carretas repletas de municiones y armas, además de parte de los cañones y centenares de prisioneros. Tuvo la acertada disposición de replegar la infantería, en completo orden hacia la ciudad de Tucumán, para hacerse fuerte en la ciudad y detrás de las trincheras.

En un momento del combate, Tristán intimó rendición a las tropas de la patria, a lo que Díaz Vélez contestara, que de ser necesario degollaría a los prisioneros, entre los que se encontraban cuatro coroneles. Luego de esto Tristán que había prometido que, de no rendirse Belgrano, incendiaría la ciudad, no se atrevió a ello retirándose a Salta. También debido a su prestigio, fue encargado de reorganizar en noviembre de 1812, el Regimiento Nº 6 de Pardos y Morenos, compuesto por afroamericanos.

En el mes de febrero de 1813, a orillas del Río Pasaje, tomó juramento de fidelidad a la Asamblea del año XIII, en primer lugar al propio General Belgrano, quién luego hiciera lo propio con Díaz Vélez. Nuestro biografiado portó en un principio la bandera celeste y blanca reconocida por la Asamblea.

Poco después el 20 de febrero, durante la Batalla de Salta, Díaz Vélez, dirigiendo un ala de la caballería fue herido gravemente y fue entonces que Belgrano le nombró Gobernador militar de la Intendencia de Salta del Tucumán, que ocupó entre marzo y septiembre de aquel año. Luego de terminada la batalla Eustoquio Díaz Vélez colocó la bandera en los balcones del Cabildo. Fue la primera autoridad salteña en enarbolara la celeste y blanca.

En su calidad de Jefe triunfante, entró en la ciudad de Potosí, tratando de convencer a los pobladores, que sus verdaderos enemigos eran los limeños, que en realidad habían sido sus invasores, pero debido a la presión del numeroso ejército realista, debió abandonar la ciudad.

Luego vendrían las batallas de Vilcapugio y Ayohuma, desarrolladas el 1 de octubre y el 14 de noviembre de 1813, derrotadas por los ejércitos reales. Díaz Vélez comandó la caballería. Estas acciones o derrotas marcaron el final de la Segunda Expedición Libertadora al Alto Perú.

El año 1814 le encuentra en posesión del cargo de Teniente de Gobernador de Santa Fe, y en 1815 fue derrotado por las tropas artiguistas de Hereñú. Fue Jefe de Observaciones del Ejército de Santa Fe y en calidad de tal pudo ajustar el convenio de Santo Tomé con los caudillos en el año 1816, que luego sería desautorizado por el Director Álvarez Thomas. En aquél año también mandó las tropas directoriales durante el ataque perpetrado a Santa Fe, debiendo retirarse con grandes pérdidas. En 1818 y hasta 1820, recibió el nombramiento de Gobernador interino de la ciudad de Buenos Aires y al sobrevenir la Batalla de Cepeda, hubo de emigrar a Montevideo.
 
Volvió a su pago en 1822 y se refugió en su estancia de Chascomús en las proximidades del Río Salado. Participó asimismo de la Revolución de los Hacendados Libres del Sur en 1839, lo que le valió prisión, pero luego de un proceso muy largo logró su libertad mediante la intercesión del Cónsul norteamericano. Volvió a emigrar a Montevideo, para volver luego de la caída de Rosas a tratar de recuperar sus bienes que el tirano le había confiscado. Falleció el primero de abril de 1856 en la ciudad de Buenos Aires. Constituyó su hogar con doña María del Carmen Guerrero y Obarrio.

Dr. Ricardo Federico Mena

Currículum abreviado

El doctor Mena- Martínez Castro es odontólogo y oriundo de la provincia de Tucumán. Ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo libros acerca de variadas materias, Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Ha recibido importantes premios provinciales y nacionales durante su quehacer Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires. Ha recibido de la provincia el Premio al Mérito Artístico. Dirige actualmente el Suplemento Cultural del Diario.