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Calles de Salta

Las calles de Salta: José Ignacio de Gorriti

José Ignacio de Gorriti fue clave en la Guerra de Independencia. Por eso, una de las calles de Salta lleva su nombre

José Ignacio de Gorriti

SALTA.- (Ricardo Federico Mena) José Ignacio de Gorriti nació en la ciudad de San Salvador de Velazco, en el Valle de Jujuy en el año 1770, el día 30 de julio y falleció en Charcas (hoy Sucre) en la República de Bolivia el día 9 de noviembre de 1835. Fueron sus padres don Ignacio de Gorriti y doña Feliciana Cueto, nombrada en ocasiones como Feliciana de Coeto. Fue el segundo hijo de la hidalga y opulenta familia de ese apellido. Por su ayuda y acción en la Guerra de Independencia de la Argentina, una de las calles de Salta lleva su nombre.

José Ignacio paso sus primeros años al lado de sus padres recibiendo de ellos impresiones y ejemplos laudables, de acuerdo a su calidad distinguida, alta fortuna y virtudes domésticas.A los diez años fue enviado a Córdoba, junto con su hermano mayor, el Canónigo Gorriti para ingresar al Colegio de Monserrat. Ni bien concluidos los estudios de gramática latina, filosofía y teología que se cursaban en aquel instituto, pasó a Chuquisaca a fin de optar al título de doctor en Teología, y estudiar jurisprudencia para obtener el título de abogado. Lo hizo en la Universidad Real Mayor y Pontificia de San Francisco Xavier de aquella ciudad.

El 20 de mayo de 1789, el Dr. Don Bernardino de la Parra, Prebendado de la Iglesia Metropolitana de Charcas y abogado de la Real Cancillería y por el Reverendísimo doctor, don Antonio de San Alberto, se le confirió el grado de bachiller, licenciado y doctor, en “las facultades de sagrados cánones y Leyes Civiles por la imposición “del birrete in vertici capitis con borlas y fimbrias color verde y púrpura”: fue su padrino don Antonio Castro, cuando José Ignacio sólo contaba 19 años de edad. En ese mismo año ocurrió la muerte de su padre, situación ésta que le obligara a regresar urgentemente para atender lo importantes bienes familiares, como así también para dedicarse al cuidado de su madre y de sus hermanos menores. A esa temprana edad ya se había convertido en jefe de familia. En el año 1802, desposó a doña Feliciana Zuviría, con la cual procrearan a la muy famosa doña Juana Manuela Gorriti, que se casaría con quién luego sería Presidente de Bolivia don Manuel Isidoro Belzú. Le adornaban importantes cualidades como las de ser un amantísimo hijo, buen hermano y vecino; buen amigo, también supo dispensar de consejos a cuantos acudieron a su palabra. Quienes le conocieron aseguran que, fiel a su impronta de hombre de bien, fue esposo y padre ejemplar. Decíamos que José Ignacio de Gorriti debió atender sus intereses familiares, entre los que estaban su finca de “Los Horcones”, cerca de Rosario de la Frontera, lugar en donde instalara su biblioteca particular.

La Revolución de Mayo, le encontró dedicado por completo a las faenas rurales, rodeado de su familia y, al grito de independencia lanzado por Buenos Aires, se consagra por entero a la causa noble de su patria. No reparó en nada, ni fortuna, ni tranquilidad y hasta su vida, todo lo sacrificó en favor de la causa de la independencia de América. Al pasar por las cercanías de su heredad los ejércitos de la patria, tomó aún mayor coraje y, en desmedro de su fortuna, comenzó a brindar a su terruño, las bondades de su beneficiosa influencia. Anteriormente había ya contribuido con dinero, al auxilio militar contra la invasión inglesa de 1806; conspiró con los patriotas desde 1809, junto a José de Moldes y Francisco de Gurruchaga. Estuvo entre los primeros salteños que animaron la Revolución de Mayo, y aportó fuertes donativos a la partida de baqueanos para el Ejército del Norte, como así también para el Primer Cuerpo de los Patriotas Decididos que se incorporó a las huestes de Martín Miguel de Güemes. Con el grado de Teniente Graduado, participó de la Batalla de Suipacha y con Güemes combatió en contra de Aramburú en los valles calchaquíes, pues este era fiel partidario del Rey. Colaboró eficazmente con Manuel Belgrano al hostilizar a las fuerzas de Tristán que avanzaban hacia Tucumán; estuvo en los combates de Las Piedras, y también en la batalla de Tucumán en 1812 y en la de Salta en 1813. Aparte de amigo, estuvo siempre colaborando con Güemes en todas sus acciones ya sean políticas o guerreras.

Después del triunfo de Belgrano en Tucumán, hostilizó con vigor al ejército realista, haciendo valer su prestigio que, no pocos bebieron de su ejemplo. Las estancias de Gorriti sufrieron lo indecible durante el paso de los ejércitos reales, que tomaban venganza de las hostilidades recibidas. Todo lo que los ejércitos libertadores necesitaron, los puso a su disposición entre los años 1814-1825, en especial en Salta y en Jujuy que, a la postre fueron las provincias que sostuvieron la guerra en nuestro norte. Todas estas contribuciones, llevaron al colapso de su fortuna, pero a pesar de ello, jamás demostró abatimiento, pesar, y mucho menos arrepentimiento. Dentro del ámbito político fue electo senador al frustrado Congreso de 1819, pero ante fue electo Diputado por Jujuy al Congreso de Tucumán en 1816, donde también su actuación fue distinguida tanto por la pureza de sus iniciativas. Su paso por el Congreso fue mencionado con honor por sus contemporáneos. Fue también Gobernador interino de Salta en 1819 y en 1821, debido a las salidas en campaña del Gral. Güemes. Las continuas reyertas entre éste y Bernabé Aráoz, hicieron que ambos jefes tuvieran que batirse. Esto llevó a que mientras ambos peleaban, el General Olañeta invadiera Salta por octava vez. La vanguardia al mando del Coronel Marquiegui, marchó hacia Jujuy. Las circunstancias eran asas de críticas, ya que sin recursos, sin ejército, con Güemes ausente y sin esperar la ayuda de las provincias envueltas en luchas intestinas, solamente Salta y Jujuy, debieron enfrentar en soledad, la integridad de la independencia. Con una partida de milicianos gauchos, rindió a la vanguardia mencionada, logrando apresar al mismísimo Marquiegui; persiguió posteriormente a los realistas obligándolos a refugiarse en sus cuarteles de Mojos y Tupiza en 1821. Posteriormente renunció como decíamos en el año 1821, debido a los conflictos que se suscitaron, es decir que, al vencer Aráoz en el enfrentamiento con Salta, los miembros de la Patria Nueva, aprovecharon para derrocarlo. Le pidieron la continuación en el mando de la provincia, pero Gorriti por una cuestión de lealtad no aceptó el cargo, renunciando de inmediato. Antes de retirarse advirtió de las funestas consecuencias que tal actitud acarrearían a la provincia. Luego de seis meses de presentada la renuncia, la Representación Provincial le nombró Gobernador Propietario por el período que señalaba la carta fundamental. Pasado un período volvió a ser electo. Pero Güemes al reasumir sus poderes volvió a llamarlo, para encargarle la organización del cuartel del Chamical, junto con el Coronel Vidt. En la prosecución de esta comisión se encontraba, cuando debió recibir el cuerpo agonizante del General, a quien acompañara hasta sus últimas instancias.

Tuvo, mientras estaba a cargo del gobierno, una confrontación con las autoridades de Córdoba, que no había participado de la guerra de la independencia, reservando sólo protagonismo durante la anarquía. Fue un progresista gobernador salteño entre los períodos de 1821 a 1823, en 1825 por ausencia del fue General Arenales nombrado Gobernador Delegado y en 1827 a 1829 nuevamente Gobernador Propietario. Fue nombrado otra vez Gobernador Delegado en 1831. Cuando terminó su último período gubernativo, y ya dispuesto a disfrutar de las regalías del hogar, el Gobernador de salta Gral. Alvarado le nombró Jefe de las fuerzas que irían a ocupar las provincias de La Rioja Y Catamarca, además de sofocar un conato revolucionario estallado en la frontera de Salta. Se sucedieron los combates en que Paz fue derrotado por Quiroga y luego de que Quiroga triunfara en La Ciudadela, por el tratado de paz efectuado entre Arenales y Quiroga, los jefes que le acompañaban debieron emigrar del país. En tal circunstancia debieron hacerlo Gorriti, Arenales, Puch y Alvarado. Pasó grandes privaciones en el exilio, y se radicó en Tarija, para luego trasladarse a Chuquisaca donde fue debidamente honrado por el elemento notable de la ciudad. En Chuquisaca entregó el alma al creador asistido por su hermano el Canónigo Gorriti el 9 de noviembre de 1835, víctima de una inflamación violenta del pulmón. El gobierno le decretó altas honras fúnebres. El séquito por cierto importante estuvo presidido por el Gral. Arenales, el doctor Serrano, el doctor Zuviría y don Juan Marcos Zorrilla, quién pronunció un elocuente discurso. Antes de expirar, mientras testaba su voluntad exclamó: “Mi amada compañera ha sido la dueña de mi corazón y de mis secretos todos: lo es de mi confianza y de mis afectos mientras respire; su voluntad es la mía”. Fueron estas sus últimas palabras.

Murió casi en la miseria luego de haber entregado su fortuna a las armas de la patria. ¡Cuán distintas son las actitudes actuales, donde las fortunas de quienes detentan el poder, crecen a imprevistas velocidades, sin el condigno castigo, económico, político y social. Para mal de males, corren tiempos distintos e indignos!

Dr. Ricardo Federico Mena

Currículum abreviado

El doctor Mena- Martínez Castro es odontólogo y oriundo de la provincia de Tucumán. Ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo libros acerca de variadas materias, Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Ha recibido importantes premios provinciales y nacionales durante su quehacer Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires, Ha recibido de la provincia el Premio al Mérito Artístico. Dirige actualmente el Suplemento Cultural del Diario.