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Calles de Salta

Las calles de Salta: Leopoldo Lugones

Leopoldo Lugones fue uno de los escritores más importantes del país. Su figura es homenajeada en una de las calles de Salta.

Leopoldo Lugones

SALTA.- (Ricardo Federico Mena) El poeta Leopoldo Lugones vio la luz en la provinciana y bucólica Villa de María del Río Seco, ubicada en la zona norte de la provincia de Córdoba. Fueron sus padres don Santiago Lugones y doña Custodia Argüello. Fue durante el regreso de su padre desde Buenos Aires hacia la ciudad de Santiago del Estero, cuando conoció a Custodia, en momentos que se detenía en la Villa de María. Fue ella la que estuvo siempre a su lado, y fue ella quien le enseñara la letras primeras, como asimismo quien le infundara la fe católica, como correspondía a las madres de su clase. Por su trayectoria, su nombre figura en una de las calles de Salta.

Primeros años

Al cumplir los ocho años, se trasladó junto a su familia a la localidad de Ojo de Agua, población fronteriza entre Santiago del Estero y Córdoba, lugar donde nacieron sus dos hermanos menores Ramón Miguel, y Carlos Florencio Lugones.

Estudió en el Colegio cordobés de Monserrat, y en esta ciudad vivió con su abuela materna. Al concentrarse la famita en esta ciudad, comenzaron sus primeros ajetreos en el campo del periodismo y de la literatura, disciplinas estas donde descollara con brillantez inusitada. Contrajo matrimonio con doña Juana Gonzáles, a quien dedicara sus más fervorosos y apasionados poemas. Fue una bella mujer. No tuvo en cambio suerte con su hijo Leopoldo, nacido en el año 1897, a la sazón hijo unigénito, y a quien el Presidente José Félix Uriburu, nombrara Comisario Inspector de Policía, habiendo sido previamente Director de un Instituto de Menores durante la presidencia del Dr. Marcelo T. de Alvear. Se sucedieron durante esta gestión hechos y actos aberrantes que le tuvieron como protagonista, y que merecieron su condena. Siendo presidente Hipólito Yrigoyen, el insigne poeta, suplicó el perdón para su hijo, el que fue concedido a pesar de sus malos antecedentes. Fue, asimismo, el introductor de la “picana eléctrica” durante el Régimen, con el objetivo de sacar información a los enemigos del mencionado espectro político.

La variabilidad política de Leopoldo Lugones

En los años 1906 y 1911 Lugones realizó viajes a Europa, pues desde la óptica de la época, esos viajes eran considerados imprescindibles para la formación intelectual de la élite porteña. En Buenos Aires, fue muy criticada su variabilidad política, pues su cambiante ideología le hacía virar por los caminos del socialismo, del liberalismo, del conservadorismo, incluso hasta del fascismo.

Dentro de su actividad literaria, diremos que fue uno de los factores fundamentales en la formación de la Sociedad Argentina de Escritores, junto a otros campeones de la pluma como Horacio Quiroga, Baldomero Fernández Moreno y Alberto Gerchunoff, entre otros. Su actividad tanto política como literaria comienza en Córdoba, como periodista en El Pensamiento libre, publicación que, al decir de la época, estaba considerada atea y anarquista. El principal centro socialista de esta ciudad lo tuvo como uno de sus entusiastas fundadores. En Buenos Aires, se vincula con otros egregios compañeros de ideas como José Ingenieros, Alberto Gerchunoff, Manuel Ugarte, y el célebre Roberto Payró, escribiendo discontinuamente en periódicos de aquella postura como La Vanguardia, como así también en el periódico roquista Tribuna.

Fue amigo de Rubén Darío y de su mano se introduce en las filas del diario La Nación en el año 1897. Darío lo conceptuaría como un americano de enormes sumas de condiciones geniales, sustentadas en una potente y férrea voluntad. Se presentó ante él en El Ateneo, con una suerte de credenciales rimadas que le hicieron desde un principio un triunfador; y nada menos que este gran Rubén Darío diría: “… y para saludarle elegiría la más resonante y dorada de mis trompetas”. También se expresaría acerca de él y de su obra, uno de sus críticos: “vasta y bella como una creación natural” o bien “como una vasta serie panorámica de montañas”.

Su carrera literaria

Su primer libro fue “Las montañas del Oro”, algunos de cuyos capítulos fueron publicados en la revista dirigida por Paul Groussac, llamada “La Biblioteca”. Darío también se expresaría de esta manera: “Pero las Montañas de Oro que conocen bien tan sólo los simbades del castellano, montañas que consagrará la primavera, y en donde tiene su palacio la juventud, digo en verdad que atraerán siempre a todos los buscadores de poesía”. Este libro estaba inspirado en el llamado simbolismo francés.

Adhirió a la masonería, pero fue expulsado de ella al apoyar la candidatura del conservador Manuel Quintana, candidato éste, a la Presidencia de la Nación. Lo literario continúa en el año 1902 con otro libro inspirado también en el expresado simbolismo francés, llamado “Los crepúsculos del jardín”, luego vendría “Lunario sentimental” (1909).

El año 1906 lo encuentra experimentando con cuentos de misterio, en su obra “La fuerzas extrañas”. Éste junto con “Cuentos fatales” son los precursores de la narrativa breve en el país, de vasta preponderancia durante el siglo XX.

El ensayo también lo tuvo entre sus cultores, y es así que publica su “Historia de Sarmiento”, para continuar luego en 1913, con una serie de conferencias tituladas el “Payador”. El escenario fue el famoso Teatro Odeón donde estuvo presente el Presidente Roque Sáenz Peña, siendo el tema principal el poema gauchesco “Martín Fierro” y el gaucho, como paradigma del espíritu nacional. Lugones diría que “Facundo” y “Recuerdos de Provincia” eran la versión nacional de la Ilíada y La Odisea, mientras que el Martín Fierro constituía nuestro Romancero. Desempeñó hasta su muerte la dirección de la Biblioteca Nacional de Maestros; en lo político, sus ideas comenzaron a girar a partir de 1920 hacia el nacionalismo, y publica en consecuencia su libro “Mi beligerancia”. Otro cambio en su trayectoria se refleja en la publicación de “El tamaño del espacio”, obra esta de divulgación de lo científico.

Su obra “Las horas doradas”, marcan un retorno al simbolismo que es aquella escuela poética francesa que elude nombrar directamente los objetos, prefiriendo su evocación.

El Dr. Alfredo Palacios le califica de chauvinista, al criticar su conferencia desarrollada en el teatro Coliseo, que el nombrara como “Ante la doble amenaza”, conferencia esta que le valió también el repudio de las corrientes democráticas.

Viraje ideológico y suicidio

Fue un defensor acérrimo, por aquellos años, de las ideas fascistas que estaban ancladas en la idiosincrasia de los militares argentinos, al punto que fue un importante difusor del golpe militar perpetrado por el General José Félix Uriburu el 6 de septiembre de 1930, en contra del Presidente Hipólito Yrigoyen, repudiado por los círculos intelectuales de Buenos Aires. Fue asimismo un convencido defensor del antisemitismo que profesaban algunos círculos del pensamiento de la provincia, al punto que, prologa el libro de Benjamín W. Segel “La mentira más grande de la historia: los protocolos de los sabios de Sión”. En este libro se procuraba disuadir la mentira orquestada por un funcionario de la Rusia zarista Matías Golovinsky, que culpaba a los judíos de los disturbios en contra de la monarquía del Zar.

La política le significó profundas decepciones, que según algunos, le llevaron a quitarse la vida el 18 de febrero de 1938, en el hotel “El Tropezón” en la localidad bonaerense de Tigre, ingiriendo una mezcla de whisky y cianuro. Algunas personalidades de la época, entre ellas Jorge Luis Borges, aseveraban que al parecer, una decepción amorosa era el motivo más contundente, pues Lugones se había enamorado de una joven que había conocido en la Facultad de Filosofía y Letras y con la que mantuviera un apasionado romance; quedó éste trunco por la presión de su hijo, lo cual desencadenó injustamente en aquella absurda determinación.

Este suicidio quizá marcaría a fuego a sus descendientes, ya que su hijo Polo, se suicidaría en 1971. Susana Piri Lugones fue detenida y desparecida en 1978 y uno de sus hijos, Alejandro, se suicidó igual que su bisabuelo, también en Tigre. Continuaba con vida su otra hija Carmen, apodada “Babú”.

Cómo hablar de Lugones

Hablar o escribir de Lugones, es difícil por la magnitud de su obra, como también es difícil en una apretada síntesis ajustarse a sus justos merecimientos. De él decía también Rubén Darío: “Vigoroso por temperamento, nutrido de los mejores saberes y remiso a toda aplastadura apretura escolar.(sic) (…) nato combativo cazacoronas y amigo de la República francesa a pesar de las Españas ancestrales.


“Antiguamente decían

A los Lugones, Lunones,

Por venir estos varones

Del gran castillo. Y tenían

De Luna los sus blasones”.

“Allá, en la lejana Córdoba del Plata, una anciana tiembla aún de temeroso gozo maternal. ¡Misia Custodia! , Qué nombre el de usted para ser llevado en la catedral de las glorias argentinas”.

Pero en verdad, creo que en el Gran Poeta, jamás podría haber imaginado la enorme trascendencia que tendría luego de su muerte, pues infinidad de labios argentinos habrían de repetir su nombre y proclamar sus triunfos, señalándolos para la consideración de la posteridad.

Dr. Ricardo Federico Mena