SALTA (Diego Nofal).- El resonante triunfo de La Libertad Avanza en la capital salteña durante las últimas elecciones legislativas provinciales transformó su mapa político. Este resultado contundente catapultó al espacio liderado por Alfredo Olmedo, convirtiéndolo en la principal fuerza opositora dentro de la provincia.
La victoria generó expectativas y proyectó una sombra alargada sobre el escenario electoral salteño, otorgando un capital político significativo pero también exponiendo desafíos complejos. La luz de este éxito ilumina ahora un camino lleno de obstáculos internos y externos.
La próxima prueba de fuego llega en octubre. Ese mes los salteños elegirán tres senadores nacionales y tres diputados nacionales. La presión sobre La Libertad Avanza es enorme, pues debe capitalizar su reciente impulso y consolidarse como alternativa real de gobierno. Sin embargo, el proceso de selección de candidatos se presenta plagado de incertidumbres y tensiones apenas disimuladas. La construcción de esas listas será determinante para su futuro inmediato.
La primera gran incógnita reside en la candidatura a senador nacional. Alfredo Olmedo, el estratega indiscutible y artífice del triunfo del 11 de mayo, lanzó públicamente su postulación. Pero su lugar parece menos firme de lo esperado. En el horizonte emerge con fuerza la figura del actual senador nacional Juan Carlos Romero.
Este político, un peso pesado de larga data en Salta, con enorme influencia y recursos, busca ocupar el mismo espacio. Romero no solo disputa la candidatura, sino que además parece querer cobrarle a La Libertad Avanza a nivel nacional su apoyo parlamentario a los proyectos del presidente Milei.
Para la categoría de diputados nacionales, la nebulosa es aún mayor. Ningún nombre fuerte se asoma con claridad. Las figuras ya conocidas dentro de La Libertad Avanza local tienen sus caminos bloqueados por mandatos vigentes. Roque Cornejo, recién electo como senador provincial, no puede candidatearse.
María Emilia Orozco, otra figura relevante, aún tiene dos años por delante en su banca nacional. Este vacío genera una gran duda sobre quiénes podrán encabezar la lista nacional, un problema estratégico que requiere solución urgente.
Ante este panorama, surge la posibilidad de una alianza, especialmente con sectores del PRO Salta. Esta opción podría aportar estructura y nombres conocidos. Sin embargo, existe un escollo importante. La conducción nacional de La Libertad Avanza exige que los candidatos nacionales salgan bajo su sello exclusivo. Esta condición no incomodaría necesariamente a algunas figuras del PRO local, como Inés Liendo, quien públicamente manifiesta una cercanía ideológica y operativa mayor con LLA que con su propio partido. Liendo podría ser un puente.
No obstante, el antecedente inmediato de Inés Liendo complica la ecuación. Ella fue la encargada de armar las listas del PRO Salta para las elecciones del 11 de mayo, comicios donde el espacio realizó un papelón electoral desastroso. Este fracaso reciente ensombrece su capacidad como armadora y genera dudas sobre su verdadero peso político efectivo. Este hecho limita su utilidad potencial como solución para LLA.
Por lo tanto, las opciones reales para La Libertad Avanza Salta parecen estrecharse peligrosamente. La combinación entre la exigencia del sello único a nivel nacional, la falta de figuras propias disponibles para diputados, y la pugna por el senado entre Olmedo y Romero, configura un escenario complejísimo. Se perfila no solo una lucha política, sino una batalla de egos, ambiciones personales y poder interno que podría desgastar al espacio en pleno momento de ascenso. La Libertad Avanza está brillando y la luz del triunfo atrae a muchos bichos de la política