SALTA.- (Ricardo Federico Mena) Cuenta la historia que Gonzalo de Abreu y Figueroa fue un gobernador tiránico y malvado. Fue nombrado por el Virrey Francisco de Toledo en el año 1574. Su gobierno estuvo entre los de Jerónimo Luís de Cabrera y el de Hernando de Lerma. Estos tres gobernadores fueron elegidos por Toledo con la condición de que fundaran una ciudad dentro del valle de la provincia. Una de las calles de Salta lleva su nombre.
Un gobierno de excesos
Fue un gobierno de prepotencia y de excesos desde sus mismos comienzo. Al arribar a la ciudad de Santiago del Estero en son de guerra, con el pretexto de que la provincia estaba alzada, lo hizo con tal violencia que hiciera exclamar a uno de sus vecinos prominentes, D. Martín Moreno: (…) amigo, ¿entrando a vuestra casa, entráis de esta manera? O aquí somos traidores, o vosotros lo sois”
Con gran susto de los ciudadanos se hizo recibir con la violencia acostumbrada en el Ayuntamiento. Fue su primera medida y en contra de toda ley el secuestro de los bienes que Cabrera- gobernador anterior- tenía en la ciudad de Santiago. Antes difundió la noticia de que lo perseguiría hasta apresarlo.
Su relación con Jerónimo Luis de Cabrera
A todo esto don Jerónimo Luís de Cabrera se había dirigido hacia el sur para fundar la ciudad de Córdoba. Ni bien estuvo enterado de la presencia de Abreu dentro de los límites de aquella ciudad, se apresuró a recibirlo con los honores correspondientes a un nuevo gobernador, y con todas las reglas de la cortesía de la época.
El ensañamiento de Abreu era tan tremendo que inmediatamente mandó prenderle. Luego, ulteriormente, fue enviado a Santiago del Estero, donde fue sometido a un proceso mentiroso e inicuo. Al terminar este juicio, fue condenado a la decapitación, no sin antes haber sido sometido durante semanas, a terribles y aberrantes torturas. La muerte por decapitación, en verdad debió ser una solución a sus nefandos padecimientos.
Nombramientos con condiciones
Como lo habíamos dicho anteriormente, tanto Abreu como Cabrera, y luego Lerma, fueron nombrados con la expresa condición que fundaran una ciudad en el valle de Salta. En definitiva, era la obsesión del Virrey de Toledo. Durante su gobierno se fundaron en la Argentina las ciudades de Tarija, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. En cuanto a Salta y Jujuy, fueron creaciones provenientes de sus concepciones económicas y estratégicas.
Recordemos que Toledo era reputado en su tiempo como un gobernante talentoso y cruel, sabio legislador y ejecutor del descuartizamiento de Tupac-Amarú… Decía el virrey en una carta, en marzo de 1576 que «envió gente a hacer la población del valle Calchaquí y Salta, para que aquella provincia de Tucumán se pudiera unir y juntar y comerciar con la de La Plata. Igualmente, envió despacho desde Tucumán a la nueva ciudad de Córdoba y a la de Santa Fe que pobló el Capitán Garay. Le anunció que aquella tierra la cual parece que está abierta ya para poderse continuar y comerciar con Tucumán y por consiguiente con este Reino( del Perú) y con esos (España) por el mar del Norte(Atlántico)”.
La resistencia
La resistencia de los indios calchaquíes y Chiriguanos hacían peligrar la estrategia de Toledo. Por cierto, Cabrera no cumplió con la orden de fundar en el valle de Salta. Se nombró reemplazante a Gonzalo de Abreu y Figueroa para que «estando poblada Salta, pudiera poblar la de Londres, que ha sido otra vez poblada”.
En otra carta dirigida al rey el 8 de marzo de 1578, donde le da cuenta de la muerte de Cabrera, le dice: (…) refiriéndose a San Clemente de la Nueva Sevilla, «que habiéndola despoblado por ausencia suya, que yo le mandé poblar en Calchaquí, donde había mandado a poblar a Pedro de Zárate, un teniente que en aquella población, dejo, había bajado(sic) de las otras ciudades a tornarla a poblar y ahorcado al teniente que se la despobló».
Y continúa: «En realidad, Abreu no tenía intenciones de fundar una ciudad en la forma como se lo había ordenado Toledo. Como dice este en carta a SM desde Lima, el 23 de diciembre de 1579, «el gobernador Gonzalo de Abreu, había ido a tentar una entrada que llaman de César, a las espaldas de Chile, se volvió él y la gente que llevaba del Tucumán, por ir sin tiempo, y porque en efecto para ellos el verdadero poblar y unirse con la justicia de las Audiencias es el tener fin de ir al cabo de estas entradas”.
Detalle de la fundación que realizó Gonzalo de Abreu y Figueroa
Sintetizando, y luego de numerosas circunstancias históricas que por razones de espacio no mencionaremos, podemos decir que la ciudad de San Clemente del valle de Salta- segunda- fundada por Abreu, «estuvo dentro de dos leguas a la redonda, tomando como centro la misma entrada de la Quebrada de Escoipe, con la vecindad de los ríos Escoipe y Pulares”
Abreu hizo en dicho lugar primero el Fuerte, que sería la segunda San Clemente. Después, la tercera San Clemente o sea la ciudad a la que se refiere un documento citado Miguel Ángel Vergara que estudiara junto a don Atilio Cornejo la ubicación de esta ciudad.
Gonzalo de Abreu, luego de la aventura de la ciudad de los Césares, volvió al gobierno. Dictó, en 1579, seis ordenanzas referidas a las causas de los indios, que muy pronto fueron abolidas por injustas. Su gobierno aparte de cruel, no fue nada ejemplar, pero el nombre del pasaje que lleva su nombre, recuerda la historia de una fundación y de episodios que no debieron jamás ocurrir.
Ricardo Federico Mena