SALTA – Pese a los intentos del oficialismo por mostrar avances en materia sanitaria, hay gente que hace fila la noche anterior para poder conseguir un turno. Hay quienes duermen en la vereda, a la intemperie, esperando que un médico pueda atenderlos. La salud en Salta sigue teniendo profundas deficiencias estructurales que no están en vistas de solucionarse pronto.
Para el gobierno local, el haber arancelado la salud fue una de las mejores decisiones. Dicen que eso permitió recuperar costos e inyectar los fondos en sectores sanitarios claves. Sin embargo, la situación cotidiana en hospitales y centros de salud desmiente la supuesta mejora.
Federico Mangione, ministro de salud de Salta, manifestó que entre, enero y mayo de 2025, se registró la atención de 141 pacientes extranjeros a los hospitales públicos. Esto significó un recupero de costos superior a los 50 millones de pesos. Pero en la práctica, ese dinero no parece haber impactado significativamente en la calidad de atención.
En Salta, la salud no mejora
Ante las declaraciones del ministro de salud, hay que recordar cuando la dirigente del PRO y excandidata a diputada, Oriana Névora, expuso una situación insólita en el hospital de Tartagal. Según denunció, los pacientes deben llevar su propio alcohol y algodón porque el centro de salud no cuenta ni siquiera con los insumos básicos.
Las declaraciones de Névora se dieron en un marco electoral, pero este tipo de relatos no son aislados. El salteño común, el que sobrevive día a día haciéndole frente a los aumentos y embates de los gobierno, sabe que la salud en Salta atraviesa un gravísimo momento.
Falla todo
Otro ejemplo reciente es el caso de David Corimayo, el kinesiologo que fue golpeado por un grupo de hombres. En medio del dolor, su hermano reveló públicamente que la ambulancia que lo trasladó carecía de todos los elementos esenciales para una emergencia. Incluso, dijo que el tanque de oxígeno estaba pinchado y perdía.
Como mencionamos anteriormente, no son relatos aislados, sino síntomas de un sistema sanitario que no logra garantizar condiciones mínimas de atención, especialmente en el norte provincial. La salud pública sigue siendo un terreno donde las promesas no alcanzan y la urgencia no espera.