SALTA – Uno de los grandes problemas a resolver de la provincia de Salta es la facilidad con la que los presos se escapan, sobre todo en el interior. Es el caso de dos presos que lograron fugarse de una comisaría y tras varios días de búsqueda, lograron ser recapturados.
Se trata de Fredy Ariel Gareca y Alejandro Segundo. Ambos fueron detenidos a partir de una serie de operativos coordinados por diferentes unidades de seguridad y con intervención de las fiscalías penales de la jurisdicción.
Pese a haber capturado a los dos evadidos, esta situación remarca una problemática que, en los últimos meses se da con una alarmante reiteración. Esto obliga al ministerio de Seguridad de Salta a poner el foco en la vulnerabilidad de las comisarías como centros de detención.
En estos seis meses del 2025 los escapes de presos en localidades como Tartagal y Los Toldos evidenciaron una falta absoluta de control y una vulnerabilidad que genera preocupación en las más altas esferas del gobierno. También dejaron al descubierto cómo las cárceles de Salta carecen de controles, tienen una gran sobrepoblación carcelaria y generalmente, las comisarías están destruidas.
Un estado ineficiente en Salta
Mientras se anuncian refuerzos, patrulleros, motos y camionetas para reforzar la flota de autos para la Policía de Salta, en las comisarías se evidencia el mal funcionamiento no solo del personal, al que no sólo le falta capacidad, sino empatía y ganas, fundamentalmente.
En este contexto, la inseguridad en Salta no solo crece por los delitos, sino también por la sensación de que los salteños no tienen sistema capaz de contenerlos ni de protegerlos. La recaptura de los prófugos fue una buena noticia, si. Pero no alcanza para tapar el agujero estructural que hace agua cada vez más seguido.