SALTA – El hacinamiento, la superpoblación y las condiciones inhumanas en las cárceles de Salta son una constante. Se denunció ante organismos de Derechos Humanos sobre las condiciones en las que los presos sobreviven, pero nadie hace nada. Incluso Leonardo Cositorto, que es juzgado en la provincia, cuestionó el estado en el que atraviesa sus días, privado de su libertad.
Cositorto mantuvo dialogo con el medio El Expreso de Salta, en donde se tomó su tiempo para revelar las malas condiciones en las que viven los presos en Salta. «No es un tema que me encante estar denunciando, pero cuando la cosa se pasa lamentablemente hay que defender algunos derechos básicos».
«Voy a cumplir 40 días encerrado en una celda, no me dejan hablar ni verme con nadie. Te podrás imaginar que no tengo visitas. Cuando uno cae detenido en una cárcel, los que te ayudan son los compañeros detenidos, que te prestan algo, incluso un jabón», lamentó Cositorto.
Luego, el dueño de Generación Zoe aseguró: «O sea, a mí no me dejan nada y acá no te dan nada, es mentira que te dan las cosas, almohada, funda, nada. Del otro lado (del pabellón) hay gente que duerme en el piso. Los Vilardel, dos tipos grandes, me contaron que durmieron nueve meses en un colchón deplorable».
Leonardo Cositorto expuso las malas condiciones de los presos
«Acá hay gente en condiciones pésimas, hay muchos problemas. Donde
estoy, un pabellón de conducta, afortunadamente ahora están dando agua caliente pero los primeros 20 días no», sostuvo Leonardo Cositorto. El año pasado, el índice de sobrepoblación en las cárceles de Salta arrojaba un 143%.
Los presos duermen hacinados, incluso hay dos personas por colchón, con lo cual, las declaraciones de Cositorto no se alejan de aquel informe que se realizó en el 2024. «Yo me he quejado de manera permanente y me están agradeciendo desde lejos y a los gritos, que gracias a que estoy acá hay agua caliente. Es una vergüenza que no prendan la caldera», lamentó.
«Después tengo que adaptarme a los horarios que ellos me ponen, me sacan a la mañana, que hace muchísimo frío, a la noche cuando ya no hay nadie y al mediodía cuando hago una llamada y me vuelven a meter en la celda. Como lo que ellos me dan. Inclusive tuve problemas para ver a Franco Tolaba, el abogado. Esa es la condición general», cerró.