SALTA – (Diego Nofal) El norte salteño enfrenta un desastre ambiental de dimensiones alarmantes. En Lomas de Olmedo, departamento Pichanal, un pozo petrolero abandonado sigue contaminando. La empresa responsable ya está en crisis desde hace meses. Sin embargo, el veneno continúa fluyendo sin control alguno por parte del gobierno de Gustavo Sáenz.
Líquidos tóxicos y gases peligrosos emanan del pozo sin cesar. Han formado una nube visible sobre las Lomas y el monte chaqueño. Esta neblina tóxica envenena el aire que respiran los pobladores. El peligro para la salud humana y el ecosistema es evidente. Aún así, el gobierno provincial guarda un silencio ensordecedor.
Se formó un comité de crisis para abordar la emergencia. Sus acciones, sin embargo, han sido mínimas y totalmente insuficientes. Solamente han abierto un camino precario hasta el sitio del desastre. También habilitaron otro camino de muy mala calidad para rodear la zona. Esto apenas facilita el tránsito de los afectados por el área contaminada.
Ninguna autoridad gubernamental ha realizado declaraciones oficiales sobre el caso. Todos los funcionarios evaden sistemáticamente el tema. Parecen creer que por ocurrir en el norte, nadie prestará atención. Es la misma estrategia usada durante las inundaciones del Chaco salteño. Entonces también abandonaron a su suerte a la población damnificada.
Una catástrofe sin freno
El pozo petrolero sigue liberando contaminantes a diario. El comité de crisis vigila, pero no detiene la catástrofe. Se mencionó vagamente retirar la tierra contaminada. Estamos hablando de millones de metros cúbicos de suelo envenenado. Esta solución parece poco viable y no se ha materializado. Peor aún, no se ha presentado ninguna denuncia penal.
El daño ecológico causado es de una magnitud incalculable. Es comparable a la quema masiva de bosques o la contaminación de un río entero. Nadie ha evaluado el estado de las napas subterráneas locales. Se desconoce si el agua profunda ya está envenenada. La omisión agrava aún más el potencial desastre sanitario.
Daño a la provincia
La Justicia salteña tampoco ha actuado con la celeridad requerida. No existe registro de denuncias ambientales atendidas contra la petrolera fallida. Mucho menos se conoce una acción legal impulsada por el gobierno provincial. El silencio de Gustavo Sáenz y su equipo resulta cómplice. Su inacción perpetúa el sufrimiento de las comunidades afectadas.
La provincia de Salta merece respuestas claras y acciones inmediatas. El silencio del gobierno frente a este ecocidio es inaceptable. Se requiere una intervención urgente para detener la fuga tóxica. También es imprescindible un plan serio de remediación ambiental. La salud de las personas y la integridad del territorio están en juego. El gobierno de Gustavo Sáenz no puede seguir evadiendo su responsabilidad. El norte clama atención frente a la destrucción de su ambiente.