SALTA – La triste imagen de los médicos de Güemes, que empujaron varios metros una camilla para ir a buscar a una mujer que había sufrido un accidente, se volvió viral. Ante este escenario, la concejal Laura Jorge Saravia lamentó los anuncios del gobernador Gustavo Sáenz con respecto a las ambulancias. Incluso puso en duda la entrega de los vehículos.
Los anuncios del mandatario salteño no van de la mano con la realidad, si se tiene en cuenta que en el Hospital Joaquín Castellanos, de las dos ambulancias que tenía, ninguna estaba disponible. En el Concejo Deliberante, Jorge Saravia fue contundente con respecto a este tema.
«Hablando de la buena gestión, el tema de ambulancias, cada tanto escucho en los medios que el gobernador entrega tantas ambulancias. Tantas ambulancias para allá, para acá. Pero el otro día hubo un accidente en Güemes y los médicos tuvieron que salir caminando», remarcó Laura Jorge Saravia.
«Corriendo, con la camilla, levantar a la persona que estaba accidentada y salir corriendo por la ruta también llevando la camilla con el accidentado. Entonces la verdad que no sé si es real la entrega de las ambulancias. O si dónde están o casualidad fue el día que todos se accidentaron. La verdad que no entiendo en ese sentido», cerró la edil libertaria.
Laura Jorge Saravia y el pedido de una salud de calidad
Al caso que hace referencia la concejal libertaria, data de la semana pasada. Una mujer fue embestida por una camioneta sobre la Ruta 34, a metros del hospital de Salta. Se supone que un centro de salud tan importante, con una complejidad 4 tiene los recursos para atender una emergencia. Pero no. Tiene dos ambulancias y una sirve como «reliquia».
La otra que quedaba estaba con un traslado a Salta. Ante el apuro por asistir a la víctima del accidentes, los médicos y enfermeras salieron caminando. Por esta dramática situación, decidieron vestirse de boy scouts y empujar una camilla en una escena que se volvió viral por su carga de indignación y surrealismo.
El gerente del hospital, Dr. Daniel Rallé, habló sobre este hecho y trató de calmar la situación: “Es más importante salvar una vida que esperar el protocolo”. Y tiene razón, pero la indignación no pasa por ese lado. ¿Por qué deben los trabajadores de la salud improvisar como si vivieran en una zona de guerra?