SALTA (Diego Nofal).- Los gastos publicitarios en Meta, empresa dueña de Facebook e Instagram, son cada vez más transparentes y rastreables. Por ello resulta llamativo el caso de la diputada nacional por Salta, Emilia Orozco. Recientemente involucrada en un escándalo por exigir aportes partidarios a empleados estatales salteños, Orozco parece buscar formas de ocultar sus inversiones publicitarias. Su método elegido sería poco convencional y llama poderosamente la atención.
La diputada habría optado por canalizar un gasto significativo a través de un diario digital de reciente creación. Este medio habría sido fundado apenas el pasado 19 de junio, según los registros disponibles en la empresa fundada por Mark Zuckerberg. A través de esta plataforma, Orozco habría publicado un anuncio cuyo costo acumulado resulta exorbitante. El monto total de esta campaña habría alcanzado, hasta la fecha, casi tres millones de pesos. Una cifra muy considerable para un solo aviso en un “medio nuevo”.
Lo curioso es que Emilia Orozco parece ser la única dirigente de La Libertad Avanza en Salta usando esta metodología. Ni Alfredo Olmedo ni Roque Cornejo, figuras prominentes del mismo espacio político, registran gastos similares, de hecho ninguno de los dos puso un peso hasta ahora. No aparecen inversiones publicitarias asociadas a sus páginas oficiales en las plataformas de Meta. Tampoco se detectan campañas paralelas mediante terceros, como las que emplearía Orozco. Ella destaca como un caso único dentro de su coalición en este aspecto.
Surge entonces la pregunta inevitable, qué busca ocultar la diputada con este mecanismo. Publicitar a través de un diario digital de dudosa procedencia genera sospechas fundadas de desvíos de fondos o de la utilización de dineros espurios para poner su cara en en feed de gente que no pidió verla. Este medio, pese a publicitarse con un número telefónico local de Salta, tiene su domicilio legal registrado en Junín, provincia de Buenos Aires. Una desconexión geográfica que alimenta las dudas sobre su verdadera función y operatividad.
Más llamativo aún es la magnitud del gasto en el contexto provincial salteño. Emilia Orozco se habría convertido, gracias a esta sola campaña, en el actor político que más invirtió en publicidad online en Salta durante el último mes. Ni siquiera la Municipalidad de Salta, con un gasto aproximado de quinientos mil pesos semanales en redes sociales, iguala ese enorme desembolso. Un volumen de dinero público o partidario difícil de justificar. Dije difícil por ser amable, es imposible de justificar, inclusive con el salario de una diputada nacional.
Este nivel de gastos contrasta violentamente con el discurso público de la diputada que está a tres Doritos de salir con una motosierra para emular a su líder Javier Milei. Emilia Orozco grita a los cuatro vientos la necesidad de realizar recortes severos en el gasto público. Habla constantemente de austeridad y de eliminar lo superfluo para sanear las cuentas. Sin embargo, sus acciones personales parecen contradecir abiertamente esa prédica. Los casi tres millones gastados en un solo anuncio difícilmente encajan en la definición de austeridad que quiere imponerle a los castigados bolsillos salteños.
Yo seré un poco paranoico, pero el método elegido agrava la percepción de irregularidad. Canalizar fondos públicos o partidarios a través de un medio fantasma con domicilio lejano, es como mínimo irregular. Por una sospecha mucho menos clara que esta, en El Intra casi terminamos todos en cana.
De hecho, quien dice que estos medios sobrealimentados de fondos sospechosos no sirvan mañana para la difusión de fake news, una costumbre bien arraigada en las filas libertarias. Con estas maniobras se evita la transparencia que exigen las plataformas de Meta para los anuncios políticos directos. Este subterfugio dificulta saber exactamente qué se promociona, a quién se dirige y cuál es el rendimiento real. Se elude así el control ciudadano y periodístico básico.
La ciudadanía salteña merece una explicación clara y detallada sobre estos gastos. La diputada Orozco debe rendir cuentas sobre el origen y destino final de esos casi tres millones de pesos. La coherencia entre el discurso de recorte y la práctica del gasto opulento es esencial para la credibilidad política. La transparencia no es una opción, es una obligación fundamental para quienes manejan fondos públicos o aspiran a representar. Este caso exige luz y respuestas inmediatas.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
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