SALTA – Parte de los puesteros y emprendedores del mercado San Miguel, corazón de la capital salteña, resisten abandonar su fuente de trabajo esencial. Este espacio es su único sustento diario, perderlo significa no llevar comida a sus hogares. Su rechazo al traslado forzoso, intimado por el intendente Emiliano Durand, es una cuestión de supervivencia inmediata para sus familias. La mayoría vive literalmente al día, sin margen para imprevistos. Un desalojo implica días sin ingresos, un golpe económico devastador para su economía precaria. Para ellos, cada jornada laboral perdida profundiza su vulnerabilidad social.
El intendente de Salta, Emiliano Durand, conoce bien el deterioro extremo de su imagen pública. Un enfrentamiento directo con los puesteros podría sellar su caída política sin retorno. Buscando evitar ese desgaste, optó por una estrategia indirecta y cuestionable. Según la denuncia del periodista Abel Díaz, del programa DNI, Durand presionó a la empresa contratista. La intimó a cercar todos los accesos al edificio del Mercado San Miguel, en remodelación. El objetivo manifiesto era impedir físicamente el ingreso de los trabajadores a sus puestos.
La desidia de la Municipalidad
Esta maniobra buscaba transferir el conflicto a un actor privado. En lugar de emitir una orden de desalojo formal desde la Municipalidad, se delegó la acción. La empresa fue enviada a ejecutar el bloqueo y asumir el rol de confrontación con los puesteros. El intendente calculó que esta jugada pasaría desapercibida o sería atribuida al contratista. Confiaba en que la responsabilidad política recaería lejos de su despacho. Consideró la táctica como una solución magistral para evitar el desgaste directo.
La estrategia, sin embargo, fracasó estrepitosamente y salió a la luz pública rápidamente. Los trabajadores afectados no dudaron en denunciar los hechos ante los medios de comunicación. También elevaron su reclamo a las autoridades competentes, exigiendo justicia. Denunciaron un desalojo de facto ejecutado sin ninguna orden judicial que lo avalara. Apuntaron directamente al Municipio y al intendente Emiliano Durand como responsables últimos. La maniobra encubierta se transformó en un nuevo escándalo para la gestión.
Fue la desidia municipal la que permitió que el mercado se degradara hasta volverse inseguro. La falta de mantenimiento e inversión lo convirtió en una trampa mortal ante emergencias. No contaba con la estructura básica para resistir un incendio, como finalmente ocurrió. Ahora, paradójicamente, son las víctimas de ese abandono quienes pagan el precio más alto. Se les impide trabajar en el lugar que el Municipio descuidó hasta el desastre. La solución no puede ser castigar nuevamente a los trabajadores.
El pavimento de Emiliano Durand
La pavimentación de la avenida San Martín, entre Jujuy e Islas Malvinas, concluyó hace más de cinco días. Esta arteria es fundamental para la circulación del centro de la ciudad de Salta. Su cierre prolongado genera un cuello de botella que afecta a toda la zona. El intendente Emiliano Durand subió un video el pasado sábado presumiendo recorridos con su esposa, Irene Soler. Resulta inexplicable que durante ese paseo no notaran la obra terminada. Es increíble que no hayan ordenado su inmediata habilitación al tránsito vehicular. La demora innecesaria complica gravemente la movilidad en todo el centro salteño diariamente. La gestión del espacio público y las obras vuelve a estar en duda.