SALTA – El municipio de Aguas Blancas, en el límite internacional entre Argentina y Bolivia, vive sumido en un descontrol absoluto. El Gobierno nacional lanzó el Plan Güemes para contener el contrabando y los problemas fronterizos, pero no funcionó para nada. Era un plan que se veía condenado al fracaso desde el principio, principalmente por el desconocimiento del territorio que tiene el gobierno nacional. También influyó el desinterés por el control demostrado por el gobierno de la provincia de Salta, dejando la zona vulnerable.
Ahora, en uno de los movimientos más insólitos de los tantos que ocurren en esta conflictiva frontera, se ha empezado a lotear ilegalmente terrenos. Estos lotes van desde el borde mismo de la Ruta Nacional 51 hasta el límite fronterizo con Bolivia. La venta se realiza de manera irregular, sin ningún tipo de autorización ni control por parte de las autoridades competentes. Se comercializan parcelas que literalmente cruzan la línea imaginaria entre las dos naciones, un hecho sin precedentes.
Ustedes se preguntarán qué ha hecho el municipio de Aguas Blancas para evitar esta venta de lotes. La respuesta es absolutamente nada, tampoco hicieron nada los ejecutores del Plan Güemes. La municipalidad apenas publicó un par de comunicados en su página web municipal advirtiendo a la gente que no adquiera esos terrenos transfronterizos. Más que eso, no hizo absolutamente nada para detener a los responsables del loteo clandestino. Tampoco la policía provincial o federal está evitando activamente que la gente se asiente ilegalmente sobre esos territorios conflictivos.
Esos terrenos podrían ser utilizados fácilmente no solo para la venta de artículos ingresados de contrabando desde Bolivia. Representan un peligro mayor, pues podrían facilitar directamente actividades de narcotráfico. Grupos criminales podrían operar allí sin que las fuerzas policiales argentinas se enteren realmente de qué está pasando de un lado de la frontera hacia el otro. La desidia abre la puerta a negocios ilícitos de alto impacto, profundizando la crisis de seguridad.
El fracaso del Plan Güemes
Recordemos que la zona de frontera ya enfrenta muchísimos problemas por la cantidad abrumadora de mercadería ilegal que ingresa diariamente. Los comerciantes locales se han quejado amargamente durante años, señalando que no pueden competir con los bajos precios de los productos bolivianos. Esta disparidad se debe en gran parte a las malas políticas monetarias y económicas de la República Argentina. La venta de lotes ilegales que llegan al límite mismo es otra muestra de la anarquía reinante.
Esta situación demuestra claramente que el Plan Güemes es una idea que se gestó en Buenos Aires, sin el más mínimo conocimiento del territorio del norte argentino. Es un plan condenado al fracaso desde su concepción burocrática y distante, que ya perdió su primera batalla contra la realidad fronteriza. Recordemos también que hace un tiempo, Aguas Blancas fue noticia con una insólita solución. Creían que un alambrado de apenas 200 metros podía controlar el masivo contrabando fronterizo. Ese alambrado inútil le costó a la provincia 53 millones de pesos, un gasto absurdo sin resultados visibles hasta hoy. El descontrol sigue, ahora con lotes que desafían la soberanía.