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Salta

Emiliano Durand no puede limpiar una calle y quiere manejar los taxis

Emiliano Durand acumula casi dos años frente al municipio sin una sola obra de verdadero impacto para mostrar.

Emiliano Durand

Salta.- (Por Diego Nofal) La AMT nació hace años sin otra explicación que agrandar el aparato estatal, absorbiendo el manejo de taxis, remises y colectivos. Ayer, con la misma opacidad que caracteriza estos movimientos, anunció romper su acuerdo con la Municipalidad de Salta para regular esos servicios. Un regalo que hace Tic Tac que el intendente Emiliano Durand parece ansioso por recibir, a pesar de su evidente falta de capacidad para tareas más simples. La pregunta que flota en el aire es más pesada que un camión cargado con los adoquines que están instalando en el centro de la ciudad a valor pepita de oro.

Emiliano Durand acumula casi dos años frente al municipio sin una sola obra de verdadero impacto para mostrar. Su gran hazaña, remodelar la plaza Alvarado, está bajo la sombra de sospechas de sobreprecio y un manejo financiero tan claro como el gua que inunda la ciudad cada vez que caen dos gotas. Una inversión que huele más a despilfarro que a progreso urbano, un monumento a la ineficiencia bien disfrazada, bah no tan bien. La transparencia brilla por su ausencia, también el bacheo bien hecho, pero como no soy intendente prefiero no opinar.

Hablando de calles, el pavimento colocado bajo su gestión tiene la consistencia de una galleta mojada. Videos virales muestran cómo el firme nuevo se deshace con solo rozarlo, convirtiendo el bacheo en una obra efímera, un arte abstracto del desastre vial. Calles reparadas permanecen cerradas semanas enteras, generando un caos circulatorio digno de una comedia bufa, pero sin la risa final. La indignación ciudadana crece a la par de los cráteres urbanos.

Una credibilidad que se raja como una de las calles de Salta

Entonces, surge la duda del siglo. Si Durand no puede siquiera asegurar que una calle recién asfaltada resista el paso de una bicicleta, ¿con qué credibilidad pretende hacerse cargo de regular los miles de taxis y remises de la capital? La complejidad logística y de control del transporte público requiere pericia, algo que su gestión municipal ha demostrado sobradamente que le falta. Es como poner a dirigir una orquesta sinfónica a quien no afina una guitarra.

El tránsito en Salta capital ya es un rompecabezas doloroso gracias a obras eternamente inconclusas y calles que parecen campos de batalla. Añadir la regulación activa del transporte público a este desbarajuste suena a receta para el colapso absoluto. La eficiencia municipal en gestionar plazos y recursos es, por decir algo, cuestionable, cuando no directamente risible. Pretender más responsabilidades es un acto de fe ciega, o de profunda inconsciencia.

Regulación que pende de un hilo

Para colmo de males, el ambiente ya está caldeado por la guerra entre taxis tradicionales y las apps como Uber y Didi. Estas operan con autorización municipal, generando un conflicto creciente y palpable en las calles. Meter a Durand en este avispero, con su historial de manejo opaco y decisiones polémicas, es meterle un bidón de nafta a un fuego que ya quemó media ciudad. La chispa del descontento podría saltar en cualquier momento.

Y aquí viene el verdadero temor, disfrazado de preocupación por el servicio. Los impuestos municipales ya sufrieron un aumento escandaloso del 500%, un saqueo a la luz del día. Que este traspaso de competencias no sea solo una excusa dorada para meter la mano nuevamente en los bolsillos de los salteños. Que la «mejora del servicio» no sea el eufemismo elegante para encubrir otra subida fiscal brutal. La desconfianza es más alta que un cordón de vereda bien colocado.

En resumen, confiarle a Durand la regulación de taxis y remises es como pedirle a un payaso que dirija el tráfico en hora pico. Su gestión no inspira confianza, sino una mezcla de hilaridad y desesperación. Que se ocupe primero de que las calles no se deshagan como azúcar en el api, antes de ambicionar manejar lo que circula sobre ellas. Quizás los taxistas necesiten paraguas y neumáticos todoterreno para su nueva etapa municipal, una etapa que promete tanto como un pasaje sin salida y lleno de baches. La experiencia previa en caos vial, al menos, ya la tiene.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal