SALTA – Ya no es un secreto ni una especulación. Emiliano Durand irá por un segundo mandato como intendente de Salta. De hecho, su búsqueda de la reelección ya comenzó. Pero por otro lado, la ciudad que aspira a seguir gobernando no parece acompañar sus ambiciones. Las calles hablan, los salteños ven y Durand no escucha.
Baches, grietas, calles intransitables y zonas que se vuelven trampas mortales para automovilistas y peatones son la postal diaria de una capital que paga impuestos como si fuera Dubái, pero vive como si fuera una de las zonas más pobres del país. Los barrios son la postal de una gestión deficiente, que muestra que la prioridad está puesta en el centro.
El lector seguramente encontrará como cansador entrar y leer el hartazgo de los vecinos de Salta que piden que Emiliano Durand se haga cargo de lo que supo prometer durante la campaña electoral que lo llevó a ser intendente. El arreglo de las calles se ha convertido en una queja recurrente entre vecinos que, con razón, se sienten estafados.
Otro de los puntos que más le recriminan a Emiliano Durand es el alto costo de los impuestos municipales. Y están lejos de verse reflejado en servicios de calidad. Lo que abunda son obras a medio hacer, parches improvisados y promesas recicladas. Y esto se puede ver con claridad en el “relleno” de un bache en calle Mendoza y esquina Hernando de Lerma.

La arenilla que se vertió en el pozo de la calle dejó en evidencia, una vez más, el desinterés que tiene Emiliano Durand por mejorar la calidad de vida de los salteños. ¿Dónde está el plan integral de bacheo que tanto se anunció? ¿Qué pasó con la modernización prometida? Todas esas promesas quedaron muy bien editadas en los videos para las redes sociales.
Emiliano Durand llegó a la intendencia autoproclamándose una imagen renovadora, con intenciones de erradicar a la vieja política. Pero hoy arrastra los mismos vicios. Habla de futuro mientras el presente se cae a pedazos.
No le alcanza a Emiliano Durand
Las quejas de los salteños no se quedan sólo en los pozos en las calles. La ciudad está sucia, mal iluminada, con obras básicas paralizadas, caos vehicular y una gestión que, aunque se esfuerce por parecer eficiente, deja mucho que desear en lo concreto.
Si la intención de Emiliano Durand es seguir por un período más debería empezar por arreglar lo básico. A estas alturas y teniendo la trayectoria política que tiene, debería tener el claro que gobernar no es solo sonreír para la foto o subir historias a Instagram. Sino garantizar que la ciudad funcione. Y hoy, Salta está lejos de hacerlo.