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Salta

Por un llamado de la Casa Rosada, Alfredo Olmedo quedó afuera de la lista al Senado

El dirigente libertario, Alfredo Olmedo, había anunciado su propia candidatura al Senado.

Alfredo Olmedo

SALTA – El dirigente libertario, Alfredo Olmedo, había anunciado su propia candidatura al Senado. En varias declaraciones a la prensa se refirió a sí mismo como el «único fijo». No obstante, sus planes habrían sido desechados tras un simple y breve llamado que bajó directo desde Casa Rosada.

El cierre de las listas en Salta dejó en evidencia la feroz interna que atraviesa a La Libertad Avanza. Dicen puertas adentro que la realidad lo golpeó y lo dejó atónito. Sin posibilidades de pedir explicaciones siquiera. La decisión desde Nación ya había sido tomada y no lo incluía.

La columna Dicen por ahí, de El Intra, relata que los llamados al hombre de la campera amarilla comenzaron hace más de diez días. El mensaje era claro: la lista a senadores nacionales iba a ser encabezada por la actual diputada nacional, Emilia Orozco.

El primero de ellos fue ignorado por completo por Olmedo, sosteniendo la débil idea que desde Nación se rendirían y lo dejarían ir en primer término. Dicen que eligió hacer oídos sordos y continuar con la idea de que su candidatura era un hecho consumado.

“Orozco es la que mide, Alfredo, por eso ella es la que encabeza, no se habla más”. Tan simple y devastador como eso. Ese habría sido el último mensaje recibido por Alfredo Olmedo, y el que finalmente lo invitó cordialmente a desistir. Su caída expuso el poder real de los números de encuestas, que a fin de cuentas, es lo que terminó dejándolo afuera.

Un llamado directo al mentón

La decisión dejó a Alfredo Olmedo reducido a ocupar el lugar de suplente detrás de Gonzalo Guzmán Coraita. Un dirigente poco conocido que intenta mostrarse como heredero de la bandera de la “justicia” que alguna vez el propio Olmedo agitó con fuerza.

La realidad de Alfredo Olmedo es que pasó de ser un protagonista a un testigo incómodo que ve cómo su oportunidad de volver a ser una figura fuerte en el Senado, se desvaneció tras un llamado telefónico. El que lo obligó a dejarle su lugar a una joven en pleno crecimiento.

Mal que le pese al exdiputado nacional, esta vez, los números hablaron más fuerte que las palabras, y el hombre de la campera amarilla terminó relegado a un papel secundario.