SALTA – El ministro de Seguridad de Salta, Gaspar Solá Usandivaras, volvió a quedar en el centro de la polémica tras sus declaraciones sobre el presente de la Policía de Salta. Uno de los últimos hechos que generó controversia fue la violenta muerte de dos efectivos policiales en el Norte de la provincia.
El funcionario provincial habló sobre los recientes y trágicos acontecimientos que sacudieron a la fuerza policial. La muerte de dos efectivos en el norte de la provincia no solo encendió alarmas dentro de la institución, sino que dejó en evidencia la fragilidad con la que hoy trabajan los uniformados.
Cuando el ministro Solá Usandivaras fue consultado por el medio El Caudillo, sobre este hecho, su respuesta dejó más dudas que certezas. “Está en manos de la Fiscalía, no hay nada que opinar”. Así el funcionario buscó cerrar el tema. Aunque lo único que logró fue profundizar la sensación de silencio oficial frente a una crisis que ya no puede ocultarse.
Malestar con Gaspar Solá Usandivaras
Mientras tanto, la policía de Salta atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. La combinación de desgaste humano, precariedad laboral y un creciente abandono institucional golpea de lleno a una fuerza que debería ser el sostén de la seguridad en la provincia.
Otro punto crítico también es la falta de recursos, las jornadas interminables y los salarios insuficientes configuran un panorama que, lejos de resolverse, se agrava con cada episodio de violencia o muerte en el interior. Ayer, el Gobierno de Salta entregó varias camionetas a la fuerza, con el fin de mejorar el servicio que la Policía le brinda a la sociedad.
Las palabras de Gaspar Solá Usandivaras reflejan un doble estándar: un discurso casi de manual, frente a una realidad que se mide en vidas perdidas. Y en una institución cada vez más debilitada. El silencio, en este contexto, no solo incomoda: se convierte en un mensaje peligroso para toda la sociedad.