SALTA – El paso del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, por el Congreso de la Nación dejó en evidencia, una vez más, el desinterés de los diputados nacionales por Salta. Lo que debía ser una oportunidad para plantear reclamos y exigir respuestas terminó siendo un desfile de silencios que pintan de cuerpo entero a la dirigencia local.
El jefe de Gabinete asistió al recinto para brindar su informe de gestión y responder las inquietudes de los legisladores. Se trata de un momento institucional que, en teoría, está diseñado para que los legisladores interroguen al funcionario sobre las medidas de gobierno y los problemas que golpean a la sociedad.
Los diputados nacionales por Salta eligieron el silencio. Ninguno, de ningún espacio político, se animó a formular una sola pregunta incómoda. O tan solo una pregunta. Las oportunidades estaban servidas.
El escándalo por las supuestas coimas en el ANDIS, la inflación que desangra a los hogares, los vetos presidenciales que desarman las pocas leyes votadas en el Congreso, la angustia de los jubilados que no llegan a fin de mes. Todos temas que resuenan en la calle y que la ciudadanía esperaba ver reflejados en la voz de sus representantes. Nada de eso ocurrió.
Lo más preocupante es que varios de los diputados que callaron hoy son candidatos en las próximas elecciones. Buscan renovar su banca o dar un salto a otro cargo, pero cuando tuvieron la ocasión de mostrarse como defensores de los intereses de la provincia, se escondieron detrás de la indiferencia.
El paso de Francos por el Congreso era una chance de oro para que los diputados salteños levantaran la voz. Prefirieron el silencio. Y ese silencio, más que respeto institucional, suena a complicidad. Miedo o, peor aún, a un desinterés absoluto por los problemas de la gente.