Salta.- (Por Diego Nofal).- Las elecciones Salta 2025 repartirán tres diputados nacionales y tres senadores nacionales en la Provincia. Los tiempos electorales suelen traer una infinidad de problemas, contubernios e idas y vueltas. Pero lo que está ocurriendo en esta campaña, con las supuestas coimas que involucran a Karina Milei, es algo realmente insólito. Por primera vez en la historia política local, lo único que trajo es un profundo silencio.
Lo más extraño es que es un silencio compartido. Este mutis une al gobernador Gustavo Sáenz y a sus candidatos con la supuesta oposición de La Libertad Avanza. Un curioso aquelarre de voces que deciden no alzarse. Parece que encontraron algo en lo que finalmente están de acuerdo, el arte de no pronunciarse. Evitar la crítica a Milei pareciera ser el eje de campaña de la lista apoyada por el gobernador.
Recordemos que, hasta hace poco, el oficialismo salteño esbozaba un tímido discurso opositor. El gobernador Gustavo Sáenz había lanzado algunos dardos contra La Libertad Avanza de Javier Milei. Sus declaraciones parecían marcar una prudente distancia del gobierno nacional. Era una oposición light, pero al menos era algo audible para los salteños.

Las gravísimas acusaciones que involucran a Karina Milei
Pero hace una semana estalló un escándalo de corrupción sin precedentes a nivel nacional. La noticia involucra supuestamente a la hermana del presidente, Karina Milei. Es el tipo de noticia que normalmente genera un terremoto político inmediato.
Desde que ese escándalo estalló, el panorama sonoro cambió por completo. Los candidatos de La Libertad Avanza y los de Gustavo Sáenz entraron en un silencio absoluto. Actúan como si nadie hubiera leído los diarios en la última semana. Es como si un pacto de mudez se hubiera apoderado de la clase política salteña. El gran escándalo parece haberlos dejado literalmente sin palabras.

La actitud de los diputados de Gustavo Sáenz
Parece que aquella alianza de Gustavo Sáenz con el presidente Javier Milei goza de muy buena salud. En la última interpelación al jefe de gabinete, Guillermo Francos, no hubo críticas. Ninguno de los diputados que responde a Sáenz llevó adelante los reclamos del gobernador. Él se quejó de decepciones y del estado de la ruta nacional 34. Sus diputados, al parecer, no se enteraron de sus propias quejas.
Uno podría especular con varias teorías sobre este mutismo. Quizás los diputados de Sáenz no lo siguen en sus redes sociales. O tal vez tienen una agenda tan apretada que no tienen tiempo para hablar con su propio líder. Si lo hicieran, seguramente se habrían hecho eco de sus denuncias ante el jefe de Gabinete de la Nación. Eligieron el silencio, uno que deja sordos a los salteños.
Este silencio es tan raro que solo deja dos opciones sobre la mesa. O hay una ignorancia supina sobre los hechos que conmueven al país. O existe una decisión de táctica electoral de no hablar. Salta requiere de una posición firme y clara frente a un gobierno centralista. Los votantes merecen respuestas, no un coro de silencio, aunque es entendible que esto último le sume a la lista que apoya Gustavo Sáenz.
